miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo 17: La profunda tristeza que puede sentir un corazón


Habían pasado unos dos días después del entierro de Anna. Recuerdo que los Marsden, tratando de ser amables conmigo, me habían invitado a comer con ellos en infinidad de ocasiones y en todas, decline su invitación. No estaba con ánimos de soportar sus miradas llenas de lástima, aunque sé que lo hacían por tratar de ser amables conmigo, no podía…simplemente no podía.

Ese mismo día había tenido que ir a reinscribirme en la Universidad, algunos profesores que conocieron a mi tía, y alguno que otro compañero, me había brindado sus condolencias.

-Gracias-era lo único que podía decirles, no se me ocurría otra cosa. Ni una sola.

Me sentía sola, me sentía como si ya no tuviera a nadie en el mundo. Stuart había hecho hasta lo imposible para animarme, me había sacado a caminar, había insinuado irnos a Londres por unos días, había dicho que si quería le daría un golpe a Lennon por lo que había dicho el día del funeral de Anna, que si yo quería podíamos ir a la feria de Blackpool. Y yo, me sentía fatal rechazando cada una de sus propuestas, entendía que se preocupaba por mí…pero saliendo, bebiendo, yéndome de vacaciones, o yendo a una feria…no podía llenar el vacío que sentía dentro de aquel espacio que se supone que ocupaba mi corazón…si es que tenía uno.

Me quedaba todo el día en casa, trataba de pasar un rato viendo televisión, oyendo la radio…nada funcionaba. Ni siquiera me concentraba al leer a Austen, Shakespeare, Dickens…quién fuera. No, no podía concentrarme en sus escritos…lo más que llegaba a leer era el capítulo número dos de cualquier lectura, para después darme cuenta de que solo estaba perdiendo mi tiempo.

Todo en la casa, me recordaba a Anna, desde el jardín, su habitación, inclusive la mía.

Todo, en todos los espacios había una parte de su esencia.

Era horrible sentir, que de repente…todo el mundo se me venía encima, porque me sentía sola…muy sola. ¿Ahora qué se supone que debía de hacer? Fue uno de los momentos en donde realmente sentí que tenía que crecer, tenía que dejar de ser una niña…para intentar ser una mujer.

Aunque en realidad, era una niña espantada, buscando esconderse debajo de la falda de su madre…una falda que ya no estaba y que ya no podría encontrar.

Sentía mucho resentimiento por mi mamá…por haberme abandonado…no lo hizo cuando falleció. No, mi madre me había abandonado desde hacía ya mucho tiempo.

Si no hubiera sido por Anna, quizá, yo no hubiera estado estudiando una carrera.

Mi mamá siempre tuvo que solventar todos los gastos que yo implicaba, y en alguna ocasión, me dijo que ella solo me apoyaría hasta que yo saliera del colegio, que si quería ir más allá, yo misma debía de ver que tenía que hacer para lograrlo. Era una niña asustada.

Una niña asustada como cuando me quedaba sola bajo el cuidado de mi hermano, recuerdo que gritaba llorando porque no quería que mis padres se fueran a una de sus “fiestas” que terminaban regresando a las tres de la madrugada, recuerdo que me moría de miedo…miedo del monstruo que podía salir debajo de mi cama, del monstruo que podía venir a comerme y llevarme a un lugar feo y oscuro.

A pesar de que era una “adulta” todavía seguía siendo aquella niña…la que lloraba muy fuerte cuando comenzaban las tormentas eléctricas, porque le tenía miedo a los truenos y a los relámpagos. La que le tenía miedo a los fantasmas, a los monstruos y a los duendes.

La que tenía miedo de que la dejaran sola en el mundo, porque pensaba que no podría ser los suficientemente fuerte para sostenerse en un mundo lleno de odio y miseria.

La que tenía miedo de caerse y que no hubiera nadie para ayudarla a levantarse.

La que no podía dormir en la noche porque tenía miedo de enfrentarse sola al mundo. Muchas veces me sentí sola, triste y asustada…más de lo que alguien se pueda imaginar. Porque muy pocas veces alguien me pregunto si no estaba asustada…el dejar de ser una niña y comenzar a ser una adulta. Se supone que debía de ser responsable y capaz…pero yo no me sentía así.

Quizá era que yo me tenía muy poca estima o quizá era que conocía bien mis capacidades. No sabía que hacer…que decir o cómo actuar.

¿En verdad alguien me quería?

¿Alguien se preocupaba por mí?

Nunca me sentí realmente querida, hasta que llego Anna. Antes de ella…recuerdo que muy pocas veces sentí que realmente mi mamá me quería, nunca sentí el cariño de mi padre y tampoco el de mis hermanos, siempre sentí que yo era un estorbo para todos ellos, sentía que sin mí…todos estarían mejor. Quizá por eso ninguno se había comunicado conmigo para preguntarme como estaba, si había comenzado a estudiar o si tan siquiera, había comido aquel día. No, ninguno lo había hecho ¿Qué era lo peor? Que creo que nunca lo iban a hacer.

Tampoco sentía que les preocupaba, mi mamá solía irse durante horas…dejándome totalmente sola, con la excusa de que yo ya estaba “grande”. En esas ocasiones recuerdo que muchas cosas me pasaban por la cabeza…recuerdo que enfrentaba todos los miedos que me atormentaban, como ahora. ¿Por qué nunca me quiso? Siempre era la pregunta que tenía en el pensamiento ¿Por qué nunca fui lo suficientemente buena para ella? ¿Por qué nunca quería estar conmigo? Siempre parecía que estaba huyendo de mí, que no quería estar conmigo, que prefería estar en donde fuera, excepto conmigo.

Cuando era niña y ellos salían, muchas veces me quedaba despierta esperándolos…y solo me encontraba con un regaño por parte de mi padre y cuando era grande…recuerdo igual preocuparme por mi madre, porque no llegaba…aunque también, solo llegaba dándome regaños.

Nunca valoraron el que yo me preocupara por ellos…y siempre rechazaban todo el cariño que les daba…el cariño que yo quería recibir también. Un cariño que jamás me dieron y si lo hicieron…fue realmente muy poco.

Cuando fui creciendo se solían quejar de mi personalidad ¿Era realmente mi culpa ser así? Que vieran a la niña que siempre rechazaron, la que necesitaba un abrazo y jamás se lo dieron, la que necesitaba apoyo y comprensión y le fue negado.

Que se pusieran a pensar en todas las veces en que tuve que jugar sola, en que tuve que comprender sola, en que tuve que estar sola… en que tuve que entender todo tan rápido, porque si no lo hacía yo sola, nadie me enseñaría a hacerlo.

Cuando era niña, me gustaba enfermarme, porque recuerdo que era en la única ocasión en que realmente toda la atención que requería, los cuidados que necesitaba y lo el cariño que yo tanto anhelaba me eran otorgados. Era por lo mismo que mi cumpleaños siempre fue una fecha muy especial para mí, porque me hacía sentir un poquito especial. Solo un poco.

Recuerdo tener sueños de niña pequeña…sueños que fueron destrozados muy pronto, también recuerdo haber tenido sentimientos, sentimientos que fueron pisoteados, necesidades que fueron ignoradas, lágrimas que yo sola me tuve que secar, decisiones que nadie jamás me ayudo a tomar. Siempre estuve sola y quizá era mejor hacerme a la idea de ello.

La última persona que lo había intentado había sido Anna y ahora ya no estaba.

Con cada cosa como aquella que me pasaba, una parte de mi corazón se endurecía, un sentimiento moría.

Era una insensible, alguien que no podía sentir…porque jamás supe que era un sentimiento.

Alguien que no podía dar amor, porque tampoco sabía que era eso.

Alguien que no sabía dar, porque no sabía el significado de aquella palabra.

Alguien que no podía ser feliz, porque estaba destinada a la desdicha eterna.

Alguien que jamás sería querida, porque no podía dar amor.

Alguien llena de malos recuerdos, resentimientos, enojo y rabia con todos aquellos que alguna vez me habían hecho daño.

Alguien que trataba de parecer fuerte, cuando por dentro estaba llorando muy fuerte y sollozando en la noche para que nadie pudiera ver el dolor que tenía dentro.

Era aquella niña asustada que no sabía qué camino tomar, que no sabía cómo actuar y como enfrentarse al mundo y a la vida y que sentía que si cometía un error…la vida se le escaparía de las manos…

Una niña asustada, eso era yo.

¿Qué triste, cierto? Era un pobre niña de la cual había que tener lastima.

Pero nadie se daba cuenta de ello.

Y entonces tendría que ir caminando por las calles, llorando por dentro y desangrándome y tratando de curarme yo sola…porque no creía que nadie viniera a tratar de curarme.

Porque estaba sola.

No importaba, la niña creció y los sueños han muerto.

Mis sentimientos han muerto.

Una parte de mi corazón ha muerto.

Inclusive yo…creo que he muerto.

No lo sé.

Pero necesitaba salir de allí…necesitaba caminar, a donde fuese…solo caminar. Salí de mi casa con paso apresurado y fui a dar a un pequeño parque muy cerca de allí…encontré una banca vacía y me senté, a observar el sol, los pájaros cantando y las nubes en el cielo.

Comencé a jugar con mi cabello y a tratar de contener las lágrimas que ahora más que nunca, querían salir de mis ojos, logrando empañar mi gafas… entre toda la confusión en la que me encontraba, vi una sombra que parecía estar lejos pero estaba muy cerca.

Era Lennon sentado a la sombra de un árbol, fumando un cigarrillo y viendo hacía ningún lugar en particular. Me quede observándolo mucho tiempo, porque había algo en su mirada…había algo que me mantenía mirándolo…quizá las muy pequeñas y casi imperceptibles lágrimas que parecía estar derramando…no, debía de ser otra cosa…y entonces me descubrió viéndolo ¡Mierda! Aparte rápidamente la mirada, tratando de no que no se notará mi nerviosismo, estaba demasiado mal para alguna de las estupideces de Lennon, era algo que prefería ahorrarme y…

-¿Lily? –dijo una voy más que conocida.-

-Stuart ¿Qué haces aquí?-dije tratando de disimular que sentir su mano en mi hombro me había asustado y mucho.-

-Iba de camino a tu casa…¿Qué haces aquí?-pregunto inspeccionando curiosamente todo el parque.-

-Nada, nada…solo vine a tomar algo de aire fresco-dije tratando de dibujar una sonrisa.-Pero creo que ya fue suficientemente ¿Vamos a mi casa? –dije y el asintió con una media sonrisa dibujada en su rostro. En cuanto me puse en marcha a mi casa, trate de ver si Lennon seguía allí…muy tarde.

Se había ido.

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¡Hola! haha esta vez regresé mas rápido, primeramente ¡Feliz día mundial de The Beatles! un día hecho para celebrar la beatlemanía pero eso se hace siempre ¿No? bueno, espero y les haya gustado el capítulo x) haha y pues me salió muy dramático {denle las gracias a Pink Floyd y a su canción 'Mother'} y si alguna vez se preguntan porque hay tanto dramatismo es porque quiero que conozcan bien los sentimientos de Lily, habrá gente a la que no le guste, pero a mi me gusta llegar a una gran profundidad con los personajes...bueno, en el capítulo anterior solo 4 personas me comentaron... creo que ya se hartaron de esto ¿No? bueno pues...ni modo ¿Que puedo hacerle? Mary, muchas gracias por haberme dado la idea de la parte final del capítulo c: y Debbie, gracias por tus 5 comentarios del capítulo anterior haha! estás bien loca(?) Y bueno a todas las que todavía lean esto, les mando un saludo y un abrazote {ojo, que yo nunca doy abrazos, eh? x)} bueno, la próxima semana ya entro a clases! :c espero que no me jodan tanto para seguir actualizando seguido :D Nos vemos! 

miércoles, 9 de enero de 2013

Capítulo 16: Ya no estás



Eran las tres de la madrugada, aun sentía las lágrimas, cayendo sin para, por mis mejillas. Había perdido la noción del tiempo…no sé en qué momento Stuart se había marchado. No me acordaba de nada y realmente no quería hacerlo… ¿Para qué?

Estaba tan mal, que me quede dormida en el sofá de la sala…porque ni siquiera tenía las fuerzas suficientes como para subir las escaleras y toparme con la habitación de Anna…su olor, su esencia…todo estaba allí.

Cerré mis ojos, esperando que todo fuera una pesadilla…pero bien sabía que no era así. Los cerré y sentí como de nuevo, las lágrimas salían sin esfuerzo alguno y no sé cómo ni en qué momento…me quede dormida.

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-Lily…-comenzó a decir una voz.-

-¿Si?-dije mientras tallaba mis ojos-

-Despierta…es hora de enterrar a Anna.- dijo la señora Marsden.-

-Oh-dije entrecortadamente- ¿Tan rápido?-fue lo único que se me ocurrió decir-

-Bueno…son las diez de la mañana, rápido no creo que sea la palabra correcta, ¿Puedes apresurarte?-dijo sin perder el tono amable, y aunque no lo hubiera tenido ¿Por qué habría de decirle algo? Si ella era la que se había hecho cargo de todas las cosas que implicaba el funeral de Anna.

Subí hacía mi habitación y me puse la clásica ropa negra…la primera que encontré. Me vestí de una forma en que mis manos solo parecían moverse sin saber lo que realmente estaban haciendo, sin que mi cerebro les mandará las señales…porque mi mente aún estaba ocupada tratando de analizar el hecho de que mi tía ya no estaría más conmigo…y que estaba sola, de nuevo, mas sola que nunca.

-Estoy lista-dije bajando rápidamente y entonces nos encaminamos al cementerio de Liverpool, en el auto de los Marsden.

Michael estaba manejando, Josephine estaba a su lado y Grace y yo estábamos en la parte trasera.

En el trayecto solo sentí la insistente mirada de Grace…por momentos me miraba, después yo volteaba a verla y ella volteaba a ver hacía otro lado…en algún momento me llego a desesperar, si yo hubiera estado bien y fuera la Lillian de siempre, le hubiera dicho que se dejara de tonterías y me dijera que mierda era lo que quería, pero en esos momentos solo quería dormir…y hasta el hablar sentía que era un esfuerzo demasiado fuerte para mí.

También sentía las miradas de sus padres sobre mí…susurraban sin parar…ni siquiera tenía el ánimo suficiente como para prestarles atención.

Me acurruque en una esquina del auto y me quede apoyada sobre la ventana, viendo pasar muchos rostros y muchas casas, me sentía fuera de mi misma y no sabía que hacer o que decir, esto era peor que cuando mi madre había fallecido, porque allí tan siquiera tenía a Cristal conmigo…aquí no tenía a nadie…bueno, tenía a Stu, pero ¿Por qué el tenía que cargar con todos mis problemas? No era la responsabilidad de nadie, solamente mía, eran mis problemas, mis sentimientos y yo tenía que ver la manera de solucionarlos y de enfrentarlos, porque nadie más lo haría por mí.

-Hemos llegado- dijo Michael Marsden y enseguida los cuatro bajamos del auto, para mi sorpresa –bueno, no tanta- se encontraba medio Liverpool, todos vestidos de negros, el clérigo, muchas, muchas, muchas flores.

-Son rosas blancas-susurré-

-Sus favoritas-dijo Josephine. En efecto, las rosas blancas eran las favoritas de mi tía, tenía muchas en el jardín, ahora ¿Quién cuidaría esas rosas? ¿Qué pasaría con su casa? ¿Qué pasaría con todo el amor que les había dado mientras las plantaba? Se irían a la mierda.

-Buenos días, hermanos…-y entonces comenzó el padre a dar la misa luctuosa, sí, creo que así se le llama. ¿Qué tanto dijo? No tengo la más mínima idea, solo recuerdo ver muchas rostros, algunos con lágrimas, algunos con gestos de angustia…otros tantos con rostros inexpresivos. A todos nos dolía su perdida…pero a quién más le dolía, era a mí.

-Lily-dijo Stuart detrás de mí y solo puso su mano en mi hombro y yo se la estreche fuertemente y no dije nada, no hice nada y el tampoco.

-Lo lamento mucho, Lillian-dijo la señora Harrison- Todos queríamos mucho a Anna.

-Gracias, Señora, sí, todos la queríamos –dije. Y así, escuche como más de esos “Lo lamento mucho, Lillian” fue demasiado desesperante.

-Creo que es hora de irnos-dijeron los señores Marsden-¿Quieres que te llevemos, Lily?

-Yo la llevaré a su casa, no se preocupen-dijo Stuart dándoles una sonrisa cálida.-

-Si necesitas cualquier cosa, y me refiero a cualquier cosa puedes contar con nosotros-dijo la señora Josephine con una expresión muy amable.-

-Muchas gracias, Señora Marsden, es demasiado lo que usted ha hecho ya, organizar el funeral y el entierro de mi tía, gracias, en verdad-dije

-Anna era como mi hermana…cualquier cosa, solo házmela saber-dijo dándome una pequeña palmada en el hombro y yéndose junto con Michael y Grace…

-¿Estas mejor?-dijo Stu con una mirada seria.-

-Solo quiero que sepas que lo lamento mucho y que también cuentas conmigo para todo-dijo Grace regresando varios pasos atrás para decirme aquello, que me dejo sorprendida.-

-Gracias Grace, lo tendré en cuenta-dije dándole una sonrisa ligera.-

-No tienes porqué agradecer-dijo mientras me devolvía la ligera sonrisa.-

-¿Estas mejor?-pregunto Stuart de nuevo.-

-Mi tía Anna, quizá la única persona que realmente me ha querido en toda la vida…acaba de ser enterrada…estoy perfectamente, Stu-dije con ironía cruel, muy cruel ¿Cómo sé que era algo cruel? Porque pude ver como Stu caminaba a mi lado, no decía nada y veía sus zapatos como las cosas más interesantes de este mundo.-Joder, lo lamento…en verdad, perdón.

-No te preocupes, yo nunca he perdido a nadie, y no entiendo tu dolor, fue una pregunta estúpida-dijo mientras me veía fijamente-

-Perdóname, Stu, en verdad…todo esto y el hecho de que a veces digo puras y tremendas estupideces, no son una buena combinación.

-¿Te has podido despedir bien de ella?-pregunto alzando una ceja. Tenía razón…realmente no había podido decirle muchas cosas, porque no sabía que decirle y había demasiada gente a mi alrededor.

-No, no lo eh hecho-dije deteniendo mis pasos secamente y regresando hacía su tumba.

Me paré justo enfrente de ella, había sido enterrada al lado de mi tío Ed, como a ella le hubiera gustado. Se podía leer en finas letras Edward Miller (1913 – 1943) Amado esposo junto con la otra inscripción, la que se acababa de hacer Anna Murray Miller (1920 – 1959) Amada esposa y amiga. La lapida se encontraba rodeada de rosas blancas, recién cortadas, hermosas.


-Tía…-comencé a decir- No sé qué decirte, no encuentro las palabras correctas para decirte todo lo que siento por ti. Muchas gracias, por todo…te estaré siempre muy agradecida, por haber creído en mí, por sentirte orgullosa de mí, porque fui lo suficientemente buena para que me tuvieras cariño, para que me consideraras parte de tu familia y porque hiciste lo que mucha gente no ha hecho: me quisiste. Y jamás, te prometo que jamás, lo voy a olvidar y te prometo, te prometo con todo el corazón que voy a tratar de ser una mujer lo suficientemente buena para ser reconocida como una digna sobrina tuya, gracias, Tía, infinitamente…gracias. Por todo…por todo –dije y entonces sentí que las lágrimas volvían a invadir mis ojos.

-¿Estas lista?-dijo Stu detrás de mí, quizá había escuchado todo.

-Sí, estoy lista-dije mirándolo firmemente.-

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-¿Tú crees que algún día me deje de doler?-dije mientras le daba un sorbo a mi té, estábamos en la sala de mi casa, bueno, la casa de Anna.-

-Claro, Lily, algún día, tu dolor va a ser muy, muy, pequeño-dijo mientras me estrechaba la mano.-

-Gracias, Stuart-dije viéndolo con una media sonrisa.-

-Sabes que no tienes porqué agradecerme, Lily, para eso estoy a tu lado ¿No? Para apoyarte.

-Gracias-dije de nuevo.- Ahora no sé qué voy a hacer.

-¿A qué te refieres? –Preguntó mientras también le daba un sorbo a su té-

-Bueno, ya no sé a dónde me iré a vivir-comencé a decir-No tengo dinero, lo cual es peor.

-¿Pero de que hablas? ¿La casa no es tuya?-comenzó a decir.-

-No lo creo, no sé si Anna hizo un testamento y si no fue así, la casa le pertenece al gobierno británico-dije-

-Anna jamás fue una tonta, no creo que haya hecho eso…¿no te dijo nada sobre un testamento?

-Joder, Stu, si me hubiera dicho algo así, no creo que yo lo hubiera olvidado.

-Vamos, Lily, piensa…-comenzó a decir.-

-Ya te dije que n…-la “discusión” que tenía con Stu, se vio interrumpida por el timbre de la puerta.- Iré a ver quién me trae sus condolencias –dije tratando de sonar graciosa, pero soné como una pobre amargada.-

-¿Lillian Arden?-me pregunto un señor regordete, de avanzada edad, con un traje muy elegante, corbata de buen gusto, cabello con varias canas y unos lentes muy graciosos.-

-¿Quién pregunta?-dije mientras examinaba al personaje minuciosamente.-

-Soy el abogado Norman Johnson, mucho gusto –dijo mientras tendía su mano y yo se la estreche.-

-Mucho gusto –dije igualmente- Sí, Soy Lillian Arden ¿Qué desea?

-Primero que nada, lamento la pérdida de su tía, era una gran mujer – comenzó a decir- Vengo a tratar asuntos legales, que le conciernen.

-Oh, bueno…-comencé a decir un poco dudosa- Pase, por favor.

-Gracias-dijo mientras pasaba y le daba una sonrisa amable a Stuart.- Mire, Señorita Arden, su tía dejo un testamento –quizá Stu, tenía voz de profeta- ¿Usted sabía de eso? –negué con la cabeza- Su tía debió de decirle que ella tenía el original de aquel papel tan importante –entonces comencé a recordar…recuerdo que me dijo “Lily, en el segundo cajón del tocador…recuerda que allí hay cosas que podrán ayudarte ¿Bien?”

-Quizá…creo saber en dónde está ese documento.-dije

-Bien, la señora Miller la nombró dueña de todo. –Muy bien, tenía que estar jodiéndome.-

-¿Ah?-pregunte alzando una ceja.-

-La Señora Miller tenía la posesión de esta casa y dos cuentas en el banco. Usted es dueña de absolutamente todo.

-¿Me está jodiendo?-dije de repente. -Ni siquiera sabía que Anna tuviera cuentas en el banco.

-¿De qué cree usted que vivían, entonces?-dijo mientras soltaba una risita por lo bajo.- Su tía tiene una cuenta que creo que era el ahorro de toda la vida de ella y su esposo, es una generosa cantidad y la otra cuenta, es la cuenta del estado, le pasaban una pensión mensualmente, era una indemnización por haber perdido a su esposo en la guerra y bueno, esta casa está totalmente pagada, todo es suyo, señorita.

-¿Esta seguro?-dije asombrada…no podía creerlo.-

-¿Usted es Lillian Georgina Arden Murray, cierto? –Asentí – entonces no hay error alguno. En el momento en que su tía falleció, todo quedo bajo su disposición y demanda, como usted es ya mayor de edad, entonces no hay ningún problema. Todo en esta casa, es absolutamente de su propiedad – decía el simpático abogado.-

-Muchas gracias, Señor Johnson, muchas gracias –dije mientras le estrechaba la mano efusivamente. No es que fuera una persona que buscara lo material, el que mi tía me hubiera dejado todo Liverpool, inclusive, no hubiera podido llenar el vacío que ella había dejado, pero tenía que reconocerlo, me quitaba un gran peso de encima el saber que aún podría vivir y estudiar allí. Gracias, Tía, Gracias.

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-¿Entonces eres rica?-dijo Stu mientras me acompañaba a la habitación de Anna a buscar el documento, que, efectivamente, allí se encontraba.

-No, solo mi tía me dejo los frutos de su esfuerzo-dije – Ya ni mi madre.

-Ella te dejo una parte de la casa…-comenzó a decir.-

-Sí, Stu, tienes razón…pero sabes que esa “parte” Sebastian la estaba peleando como perro detrás de un hueso-dije comenzando a enfadarme tras recordar su molesta llamada.-

-¿Y ahora, que harás? –pregunto.-

-No lo sé…-dije sentándome en la cama que alguna vez fue de mi tía.- ¿Alguna idea?

-No lo sé- y se encogió de hombros, se sentó a mi lado.- Pero lo descubriremos juntos. Te lo prometo-dijo mientras ponía su brazo alrededor de mis hombros y yo me refugiaba en su pecho, tratando de no llorar.

Oh, Anna.

Como desearía que estuvieras aquí.

Ayudándome con tus consejos.

Guiándome con tu luz.

Pero ya no estás.

Ya no.

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Holi Holus(?) <- Aye si ves eso, va en tu honor XD con tu saludo peculiar, bueno, ¿que les digo? HE VUELTO y saben ustedes que me extrañaron, les vuelvo a pedir perdón, nada salía de mi cabeza...no sé cómo quedo el capítulo, espero que les guste, sé que muchas lo dicen pero esta vez lo siento de verdad, ojalá y les guste porque es lo máximo que pudo dar mi cabeza. Cómo la mayoría de ustedes me tiene en el Facebook y/o Twitter, creo que notaron que me desaparecí unas semanas, fue tratando de buscar mi centro en varias cuestiones, lo bueno fue que realmente me llegaron muchas ideas para esta historia, y creo...que traigo algo bueno entre manos. Bueno, FELIZ AÑO! espero y se la hayan pasado bonito, que el 2012 sea una mierda comparado a lo maravilloso que será este 2013, haha este capítulo sí que es el primero en mucho tiempo y el primero del año, por estás épocas comencé a escribir mi primer fic, ya hace un año...bueno niñas feas :3 nahh están bonitas por ser mis lectoras(?) haha cuídense mucho y nos estamos viendo. 

Ya mero viene mi cumpleaños ¿que me van a regalar? XD es en Febrero...tienen tiempo para ahorrar y comprármelo hahaha no es cierto xD

Ahhh! espero y les guste como quedo la "remodelación" del blog :D

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Ya sé que en la mayoría de los países AUN NO es navidad, pero yo no estaré a la mera hora así que esto va para todas y cada una de ustedes, un beso y un abrazo hermosas! muchísimas gracias por leer esta cosa que escribo, por haber leído la otra y por aguantar el hecho de que he estado ausente y bueno, no sé cuando regresaré NO HE TENIDO nada de inspiración, así que si me quieren dar un regalo de navidad(?) pídanle al niño dios, a Santa Claus o no sé, a Zeus XD que me mande un poquito de inspiración para darles un buen capítulo pronto! ¡Pasenla muy bien! diviertanse mucho, bailen mucho(?) coman mucho, beban mucho, y SI TOMAN, NO MANEJEN XD hahaha y que su beatle favorito este debajo de su arbolito mañana(?) Excepto George, saben que George es MÍO :DD haha las quiero mucho a todas, y bueno un beso y un abrazo.

 -Citlali ~

miércoles, 12 de diciembre de 2012

He regresado de la muerte...

Holaaaaaaaaa! HE VUELTOOOOO! :D hahaha he teminado la puta escuela y ya me dedicaré a escribir :3 me he puesto al corriente con todos sus fics y ya está semana debe de haber un nuevo capítulo, gracias por la espera y por sus buenos deseos, pasé todas mis materias y termine muy bien el semestre (:

-Citlali

jueves, 15 de noviembre de 2012

Aviso.

Hola, bueno por lo que están leyendo en el título creo que ya saben que viene. Les tengo que informar, porque siento que es mi deber, que no podré estar con ustedes durante un tiempo indefinido, no, no me voy a morir xD bueno espero...creo que todas saben que estoy en mi último año de preparatoria, antes de irme a La Universidad, estoy pasando por un caos total, me están llenando de trabajos y tenemos uno final, que es de Historia del Arte que me trae super corta, porque es demasiada información, justamente mañana tengo examen con esa profesora, deséenme suerte, que el arte babilonio, persa y egipcio no es nada fácil, les decía...mi "agenda" está muy saturada y creánme que con mucho trabajo me queda tiempo para respirar, así que no he escrito NADA. No tengo nada y tampoco tengo nada en la cabeza ahora, quiero terminar bien la escuela y probablemente, seguiré publicando para principios de Diciembre o quizá un poquito más, no quiero decir que cancelaré la historia, solo que estaré ausente por cuestiones de la escuela, si en dado caso tengo un capítulo en algún momento, lo subiré. También dispénsenme si no comento sus fics o no los estoy leyendo, me estoy atrasando mucho pero es lo que la escuela requiere para poder salir bien de esa morgue, haha espero poder verlas pronto, que el 29 de Noviembre, debo de estar libre ya de compromisos. Cuídense y espero verlas muy pronto, ah y también deséenme suerte n_n

-Citlali.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Capítulo 15: Adiós


No recuerdo como fue que llegue hasta mi casa.

Ah, si…Stu me había llevado.

-Lily-comenzó a decir y me volvió a abrazar, Oh, Stuart Sutcliffe era de esas personas que por cosas como aquella, me hizo amarlo. Si, amarlo en toda la extensión de la palabra, no como a un amante, sino como a un hermano, como a un igual, como algo que formaba parte de mí.

-¿Qué voy a hacer Stu?-comencé a decir, sintiendo que las lágrimas volvían a brotar de mis ojos.-

-Mañana todo estará mejor, te lo prometo-dijo mientras dulcemente secaba las lágrimas.- Ahora, solo trata de descansar.-siguió diciendo pero nada de lo que hacía, lograba tranquilizarme. Me tomo de la mano, me dirigió hacía la casa, entramos y me llevo hasta mi habitación, ni siquiera estaba ebria o algo parecido, pero necesitaba que alguien me guiara en esos momentos, porque me sentía perdida.

-No, mañana NADA estará mejor-comencé a decir y de nuevo, volví a sollozar.-

-Solo recuéstate, Lily y trata de descansar-dijo mientras me obligaba a recostarme y me arropaba con la vieja cobija que siempre me había acompañado a todos lados.-

-No tendrías porqué hacer esto, Stu-dije entrecortadamente mientras lo veía con mis ojos bien abiertos

-río ligeramente- Si, si tengo que.

-Pero…yo te he tratado mal como siempre y …-me interrumpió-

-Olvídalo, Lily, ya después hablaremos de eso, por ahora, solo quiero que duermas ¿Bien? Anna te necesita-dijo dándome una cálida sonrisa que de alguna manera, me tranquilizo un poco- Mañana vendré a verte-y así se acercó hacía a mí y me dio un tierno y protector beso en la frente-Descansa-No le dije nada, solo vi como se marcho de mi habitación dejándome sola en la penumbra de noche, no paso mucho tiempo antes de que cayera totalmente dormida, había sido un día duro…muy duro.

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Me levante precipitadamente ¿Qué había pasado anoche? Ah si…como deseaba que todo hubiera sido un mal sueño, que nada de eso estuviera pasando, me vestí y baje, me encontré con Anna, haciendo el desayuno…viéndose tan jovial como siempre, pero algo, algo había cambiado en ella, no sabía exactamente que era pero aunque pareciera que se veía “normal” el brillo que siempre solía tener en los ojos parecía mas apagado, más triste…si, eso…triste.

-Buenos días-dije en cuanto me encontré con ella-

-Buenos días, Lily-dijo dándome una sonrisa.-

-¿Segura que puedes con eso?-pregunte.-

-Podré estar enferma, pero no soy una inútil ¿sabes?-dijo con un ligero tono de humor. Mierda, Mierda, Mierda…no quería pero Joder, no pude evitarlo…comencé a querer llorar…odiaba, ODIABA que la gente me viera llorando, era lo mas vergonzoso que me podía pasar pero simplemente no podía evitarlo…me dolía tanto.

-Ay, cariño-comenzó a decir mi tía mientras se acercaba hacía a mi y me envolvía en un gran abrazo- Esto es mi culpa…

-No, no es tu culpa que prácticamente te estés muriendo, nada de esto es tu culpa-comencé a decir-

-Lily, sé muy bien que lo que te voy a pedir a continuación es una cosa muy egoísta de mi parte y que quizá ni siquiera debería de hacerlo por el echo de que ya has pasado por mucho desde la muerte de mi hermana pero, Lily, Escúchame bien, necesito que seas fuerte ¿Entiendes? Cariño, necesitamos ser fuerte las dos y tratar de sobrellevar esto por lo cual estamos pasando.

-Pero…esta bien-dije con determinación, tenía razón era una estupidez que me lo pidiera porque mas que nada, en mi personalidad estaba el ser siempre la fuerte en todo…aunque muchas veces me cansé demasiado por ello-

-Lily, sé que no asimilas esto por lo cual estoy atravesando pero ¿Sabes? No me gusta verte llorar, no te voy a decir que voy a vivir mucho tiempo…yo sé que no, pero podemos aprovechar el poco tiempo que nos queda juntas ¿Bien? Me gustaría que me dieras los últimos buenos recuerdos de toda mi vida…-dijo Anna y la volví a abrazar y ella a mí, sentía sus lágrimas que caían sin cesar…las dos trataríamos de ser fuertes para poder tener unos últimos momentos juntas…

-Ayer te veías mal ¿Por qué esta determinación tan repentina?-pregunte entonces-

-Digamos que tu tío Eddy me ayudo…suena extraño y loco y quizá lo es, pero tuve un sueño con él, y no solo lo vi a él, vi a tu madre y a tu abuela…la muerte no es tan mala, lo que es malo es dejar a la gente que quieres, aquí, en la tierra.

-¿Qué te dijo mi mamá?-pregunte curiosa-

-Es lo extraño, ninguno dijo nada, simplemente se limitaron a mirarme y creo que es una señal o algo así ¿sabes? No te estoy diciendo Lily, que quiero morirme, por supuesto que no…pero tampoco puedo tirarme en una cama y llorar día y noche por mi desgracia, si estuviera sola quizá lo haría, pero ahora te tengo a ti y quiero estar contigo el mayor tiempo posible.

-Te quiero mucho, tía-dije

-Y yo a ti, cielo-dijo dándome una sonrisa cálida y volviendo a hacer el desayuno….pero el brillo de sus ojos, aquél brillo, si, sin duda ya no estaba.

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-Hola, Stu-dijo mi tía mientras abría la puerta ¡Pero claro! Stuart la noche anterior, me había consolado-

-¿Se encuentra mejor Señora Miller?-pregunto gentilmente-

-Si, muchas gracias Stu, eres muy amable, ya extrañaba verte por aquí-dijo sonriendo.-

-Y yo extrañaba venir-dijo devolviéndole la sonrisa.-

-Lillian, tienes visita-dijo mientras yo terminaba de comer.-

-Hola, Stu-dije tratando de ¿Sonreír? La verdad es que ni siquiera sabía como tratar a Stu, le había dejado de hablar después de lo de la noche anterior, no sé…todo era diferente y estaba la cuestión de que me había visto llorar. Muy bien, Stuart me había visto llorar muchas veces, mas de las que deberían de ser permitidas pero aunque ya me hubiera visto muchas veces, a mi siempre y jamás me dejo de dar cierta vergüenza.

-Hola, Lily –dijo dándome una gran sonrisa.-

-¿Quieres algo de tomar?-dije mientras jugaba con mi cabello, era extraño, jamás le había ofrecido de tomar cuando iba a la casa de Anna.

-No, gracias-dijo sin perder la sonrisa.- ¿Me acompañas al muelle?-dijo mientras yo le daba una mirada a mi tía esperando su autorización.

-Vayan, vayan-dijo haciendo un ademan- yo tengo muchas cosas que hacer por aquí-sonrío-no llegues muy tarde.

-Está bien-dije mientras tomaba mi abrigo, pues estaba haciendo mucho frío.-

---

En todo el camino, ni Stu ni yo dijimos una sola palabra, yo iba sumida en pensamientos…no sabia exactamente que esperar de todo esto ¿Debería de agradecerle por lo de ayer? ¿Debía de gritarlo que era un bastardo traidor por no hablarme por semanas? Realmente no sabía que hacer…

-Bien, dilo-comenzó a decir mientras llegábamos al puerto y se quitaba sus gafas oscuras.-

-¿Qué quieres que diga?-dije cruzándome de brazos.-

-No sé, sé que no estas pensando en como abrazarme ¿O si? Vamos, tienes derecho a insultarme de todas las maneras posibles…hazlo-dijo seriamente.-

-Hacerlo, sería como darte la razón y prefiero comer tierra-dije irritada.-

-¿Estas mejor?-me pregunto-

-Me gusta creer que si-dije en un susurro.-

-Lo lamento mucho ¿Sabes?-dijo-

-Ah no, no, no, no ¡No! No voy a tolerar que comiences con tus charlas emocionales, Stuart.

-Quieras o no, escucharás lo que tengo que decirte-dije decididamente, maldito Stuart, cuando algo se le metía en la cabeza no lo dejaba tan fácil…no quería que comenzará con sus sermones, me harían sentir peor…no quería pensar en Anna y en lo que le estaba pasando…pero Stuart no dejaba de joder.- Lily, sé que no he sido el mejor ejemplo de “amigo” en estas semanas, pero tu tampoco me pones las cosas fáciles ¿Bien? Siempre te aferras a las cosas, a veces a cosas que no tienen ningún sentido, yo quería hablar contigo, pero como siempre tu gran compañero, es decir tu orgullo, se topo conmigo a la puerta…pero todas esas cosas no importan, porque solo quiero decirte que estoy contigo y que no me voy a ir, aunque tu mucho lo quieras o lo intentes…me quedaré aquí.

-bufé-Por favor, Stu…¿En verdad piensas que me creeré toda esa mierda? Te quejas de como soy, pues te informo una cosa: No voy a cambiar, por mucho que quieras…así soy, es lo que hay. Si tanto te disgusta ¿Por qué estas aquí?

-No me quejo, y sé que así serás… no te estoy diciendo que cambies ¿Ves? Es esa actitud la que me molesta de ti.

-Pues a mi me molestan muchas cosas de ti ¿Sabes?

-Menciona una sola-dijo mirándome firmemente. Maldito. Maldito. Maldito Sutcliffe…en realidad no había ninguna cosa que me molestará de el…si, ya sabía que siempre había sido una malvada con él, que lo trataba mal, que le respondía de formas muy fea…pero nunca se había atrevido a decírmelo…bien, no es que yo me sintiera muy bien tratándolo así, generalmente me sentía culpable ¡Pero siempre trate de compensarlo! Ah pero no, el señorito Sutcliffe ahora se olvidaba de todo y la que quedaba como la mala, era yo.

-Perdón-dije en un susurro…y bajando la mirada.- Yo no tengo la culpa de ser así ¿Bien?-Maldita sea, no quería ponerme de marica y comenzar a llorar, estúpido Stu, siempre él lograba que le dijera las cosas que casi nunca me atrevía a decir y que demostrara mis sentimientos…era como un “don” que tenía. Maldito.

¿Qué hizo después? Otra persona diría “No te estoy culpando” “Tienes que cambiar tu forma de tratar a la gente” y no sé que mierda más…pero Stuart no hizo aquello, jamás solía hacer lo que la gente estúpida solía hacer o decir, porque él no era estúpido. En lugar de decirme algo feo, se limito a asentir, a ver hacia no sé donde y entonces se acercó a mí y nos fundimos en un abrazo. Quise quitármelo de encima, pero no lo logre…muy bien, maldito Sutcliffe, lograba sacarme demasiadas lágrimas.

-¿Ves que todos siempre se van, Stu?-comencé a decir entre sollozos.-

-Eso no es cierto, Lily-comenzó a decir dulcemente, mientras pasaba sus manos por mi cabello.-

-¡Claro que es verdad! ¡Anna me dijo que nunca se iría y ahora ella también me deja!-dije entre una mezcla de sollozos y rabia…-

-No, no es cierto-me replico-

-Claro que lo es, Stuart, inclusive tú, en algún momento te cansarás de mí y también te irás.-

-Eso no lo puedes saber, Lily- dijo firmemente- lo único que ahora realmente importa es que estoy aquí contigo y no te voy a dejar ¿Sabes? Tan siquiera no ahora, ni mañana…-comenzó a decir. Ya lo he dicho muchas veces. Maldito. Lo peor era que realmente le creía, a Stu le debía muchísimas cosas a parte de ser mi amigo, me había soportado durante tantos años y era cierto, aunque me rehusará a dirigirle la palabra en algunas ocasiones, siempre estaba conmigo aunque yo no me diera cuenta.

-Eres un idiota ¿Sabes?-comencé a decir con cierto desdén-

-¿Y por qué lo dices? –dijo viéndome fijamente.-

-Por estar aquí, por eso-dije

-Es mi deber- dijo en un ligero susurro.-

-Yo no te lo pedí-dije comenzando a enfadarme-

-río-Exacto- y entonces comencé a ver las olas del muelle, las olas que iban y venían, como la gente en la vida, porque gente viene y gente se va pero los que realmente valen la pena, esa poca gente que realmente se preocupa por ti y que te quiere, siempre tiene un lugar en tu vida. Nunca se van…No son como las olas ¿Cierto?

-¿Me quieres? –dije de repente…¡PUTA MADRE! ¿Realmente acababa de preguntar eso? ¡Pero que estúpida!, Maldita sea, Lillian, parece que no puedes mantener la puta boca cerrada. Se iba a reír, ya lo estaba escuchando riéndose... Joder.

-Estoy aquí contigo después de más de diez años de abusos contra mi persona ¿Tu que crees?

-Idiota-masculle.-

-Y aunque no me lo digas, sé que tú también me quieres, Lily-dijo como si estuviera orgulloso de ello.-

-No sé que haré, Stu-dije de repente-

-Estará todo bien, te prometo que así será-

-¿Por qué la vida me la tiene que quitar?-

-Porque a veces no sabemos como funcionan las cosas, simplemente suceden.

-Ahora que ya la quiero tanto-dije mientras mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas-

-Solo tienes que estar feliz por el tiempo que ya has pasado con ella, porque tan siquiera la has podido tener en tu vida.-

-Yo…-comencé a decir sin terminar mi oración y de nuevo, comencé a llorar y Stu solo se limito a consolarme. Maldito Stuart, solo con él me había atrevido a llorar tantas veces.

Quizá eso era lo que un amigo debe de ser, una persona con la cuál puedes demostrar tus sentimientos. Sentimientos que con nadie más te atreverías a mostrar. Si, quizá eso era lo que un amigo representaba.

Y yo…yo tenía uno.

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Después de haberme llevado horas y horas llorando, finalmente me pude tranquilizar – si, si, si todo gracias Stuart- y entonces decidimos regresar a casa pues ya era tarde.

-Al fin llegan-dijo mi tía en cuanto nos vio entrando- Stu ¿Quieres quedarte a cenar?

-No, Gracias señora Miller…pero mañana podría venir a visitarlas de nuevo y con gusto aceptare su invitación-dijo sonriéndole a mi tía.-

-Sabes que siempre eres bienvenido a esta casa-

-Nos veremos mañana entonces, Lily-dijo sonriéndome.-

-Está bien, bola de pelos-dije devolviéndole la sonrisa. Vaya, extrañaba decirle así

-Nos vemos-dijo saliendo sin mas.

-Tenemos una cena con los Marsden-

-¿Ahora?-dije

-Si-respondió-

-¿En tu…estado?-dije soltando cada palabra con inmenso dolor.-

-Tengo que comer ¿Sabes?-dijo tratando de animarme.-

-Está bien-dije seriamente.-

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La cena en casa de los Marsden resulto de una forma muy diferente a como yo lo imagine, pensaba que se la pasarían llorando en todo el tiempo que estuviéramos allí, pero fue todo lo contrario, estaban recordando viejos tiempos y divirtiéndose mucho por lo que podía ver.

-Necesito ir al centro-dijo de repente la callada Grace.-

-¿Qué?-preguntaron sus padres al unísono como si su hija hubiera dicho la peor de las blasfemias.-

-¿No te das cuenta de la hora que es, Grace?-dijo Josephine.-

-Bah, aún son las seis de la tarde…no es una hora exagerada para salir ¿O si?-dijo la chica con aire retador…bien, aquello me hacía sentir incomoda.-

-Lily puede acompañarte-dijo mi tía de repente. Ah no, ah no. AH NO, yo no acompañaría a esa niña a donde quiera que fuere, quizá iría a embriagarse o no sé…

-¿Qué?-dije volteando a ver a Anna-

-Vamos, tu conoces un poco mejor la ciudad que Grace…además así se conocen un poco-dijo mi tía como si fuéramos dos niñas a las cuales se les arreglan visitas de juego.

-No es necesario que vaya conmigo, puedo guiarme sola-dijo la chica evidentemente irritada por el ofrecimiento de mi tía.-

-Insisto-dijo Anna sin perder la sonrisa.-

-Sería algo muy bueno…-comento Michael-Claro, si Lily esta de acuerdo- En verdad ¿Quién se creía para llamarme Lily? Entonces note como cuatro pares de ojos curiosos se posaron sobre mí.

-Está bien-dije de repente- Vamos ahora, sino se hará mas tarde-dije y entonces las dos nos apresuramos a salir- ¿A dónde quieres ir?-

-Solo quería salir de allí, disculpa, ahora también te involucre a ti-dijo mostrándose apenada.-

-¿Entonces no tienes nada que ir a hacer al centro?-pregunte alzando una ceja.

-negó con la cabeza- De nuevo, discúlpame.

-suspire-Bien, entonces ¿Qué haremos? Tenemos que tardarnos una considerable cantidad de tiempo para que tus padres nos crean esa mierda de ir al centro.

-¿Quieres ir a algún lugar tú?-dijo mirándome fijamente con sus ojos café que sobresalían detrás de los cristales grueso de sus gafas…también ella era medio ciega.- Puedo acompañarte si quieres…

-No lo sé... ¿Segura que no quieres ir a ningún lugar?-pregunte de nuevo.- En verdad, puedo acompañarte…después de todo ya estamos afuera.-

-¿Estás segura? Es que…

-Si no estuviera segura, no te lo estaría ofreciendo-dije dándole una leve sonrisa y ella me la correspondió.-

-Pensándolo bien…si, hay un lugar.

-¿Cuál es?-pregunte-

-¿Has escuchado de La Caverna?-pregunto

-¿La Caverna? No, nunca había escuchado de ella-dije

-Unas compañeras de mi clase han dicho que es un club de Jazz ¿Crees que sea cierto?

-¿En Liverpool escuchan Jazz?-dije preguntando de una manera muy efusiva causando su gracia.-

-¿Me acompañarías a descubrirlo?-dijo

-Supongo que si-dije sonriendo.

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El camino hacía dicho club realmente no sé si fue corto o largo…me la pase sumida en mis pensamientos ni Grace ni yo teníamos ánimos de entablar una conversación.

Llegamos y se podía leer justamente. “The Cavern Club” ¿Por qué se llamaría así? No era exactamente un nombre muy atractivo, tan siquiera no para mí. Entramos y efectivamente, sonaba música de Jazz, habían unas cuantas mesas, una barra y un señor ya entrado en años detrás de ella, solo habían como cuatro espectadores del pianista que ahora estaba en el escenario.

Decidimos sentarnos en una mesa que estuviera un poco alejada, pero no tanto.

-Sabes que tus padres y mi tía nos van a matar ¿Cierto?-dije

-¿Por qué?-

-Porque ya es muy tarde y seguimos afuera, de noche.-

-No te preocupes, a ti no te dirán nada, yo me encargaré de eso.-dijo mientras veía como el pianista movía sus manos de un lado a otro tocando una pieza, que parecía muy difícil.-

-¿Por qué querías salir de tu casa?-comencé a preguntarle.-

-Oh, bueno…tú has visto que mis padres no son exactamente los mejores del mundo, a veces simplemente necesito respirar-dijo

-Si, creo que te comprendo-dije en un susurro.-

-Lamento lo de tu tía ¿Sabes?-dijo mirándome fijamente-En verdad que lo siento, no la he tratado de toda la vida, pero no creo que alguien como ella merezca morir. –Genial, simplemente genial ¿Tenía un puto letrero en la frente que dijera “recuérdame que mi tía se esta muriendo” o que puta madre?

-Gracias-dije cortantemente.-

-Sé lo que sientes, créeme que lo sé…y no quiero causarte ningún malestar o incomodarte, simplemente quiero que sepas que te comprendo y sé que no es algo fácil. –dijo suavizando mi postura.- Perdí a mi hermano menor hace no tiene muchos años, no fue algo muy lindo que digamos, porque yo lo quería mucho y era un elemento de paz y estabilidad en mi vida…el me calmaba ¿Sabes? Y fue horrible perderlo…era solo un niño que comenzaba a vivir su vida y entonces me lo arrebataron….solo quiero que sepas, que sé el dolor que puedes llegar a sentir.

-¿Por qué me dices todas estas cosas, Grace?-dije alzando una ceja-Somos apenas conocidas.

-No lo sé…simplemente tienes algo que me hace querer decirte todo esto…me inspiras confianza-dijo viéndome de una manera muy extraña. Bueno, no era la primera persona que me había dicho que le inspiraba tal sentimiento ¿Era algo bueno?.

-Gracias-dije firmemente.-

-Quizá si algún día quieres conversar un poco más… no sé…si no tienes nada que hacer-comenzó a decir.-

-Mañana podríamos venir de nuevo aquí ¿Qué te parece?- dije

-Me parece una estupenda idea-dijo sonriéndome.-

Y esa sería una de las tantas conversaciones que llegaría a tener con Grace.

---

-¿Lily?-dijo una voz conocida mientras caminaba con Grace de regreso a nuestras casas-

-¿Si?-dije de repente y me encontré con Paul.-Hola, McCartney –dije dándole un ligero golpe en su hombro.-

-¿Cómo estas?-dijo mientras veía de manera extraña a Grace.-

-Bien ¿Y tú?

-Muy bien….-dijo

-Ah, perdón…Grace, este es Paul McCartney, Paul esta es Grace Marsden, es también vecina mía y de Lennon.

-Mucho gusto-dijo McCartney siendo completamente encantador, parecía que era una regla para el…pero ya tenía bien asimilado que Paul McCartney era un gran mujeriego, lleva a una chica a la cama y después la deshecha, así de fácil o quizá me equivocaba…pero yo creo que no.

-Mucho gusto-dijo Grace ligeramente ¿Sonrojada? Oh si, era el encanto McCartney entrando en acción.

-¿A dónde van solas y tan tarde?-comento

-No seas tonto, no es tan tarde…pero si te interesa, vamos de regreso a nuestras casas.

-Déjenme acompañarlas-dijo sonriendo-

-No, no te preocupes…sería abusar de tu amabilidad-dije con un remarcado sarcasmo…aunque no creo que lo haya notado.

-De todas formas, quiero ir a ver a John y me queda de camino.

-Bueno, supongo que esta bien-dije no muy segura…no era que McCartney me desagradará era que…no lo sé…simplemente no.

Y entonces pude ver que alguien le pudo entablar una conversación muy agradable a Grace, cosa que yo no pude lograr del todo…pero yo no era McCartney…y tampoco tenía su encanto.

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Los siguientes días se pasaron muy rápidamente, como había prometido, había ido con Grace de vez en cuando a La Caverna con ella y habíamos hablado solamente de la situación en la escuela y esas cosas.

-¡Feliz Navidad, Lily!-dijo mi tía Anna en la mañana del 25 de Diciembre.

-Feliz Navidad, tía-dije sonriéndole y mientras me tallaba mis ojos pues acababa de despertar.

-¿No quieres ver tus regalos pequeña holgazana?-dijo con una gran sonrisa que dejaba ver lo mucho que aquella maldita enfermedad le estaba haciendo, se veía sumamente demacrada…debo de decir que pensé que no llegaría a tener mi primera Navidad con ella…mi primera Navidad y la última.

-Sorpréndeme-dije sonriendo, tratando de evitar el mostrar mi tristeza por todos los pensamientos que cruzaban por mi cabeza.-

-Toma-dijo dándome varias cajas, las abrí una por una, había ropa, zapatos, accesorios y muchas cosas más…solo una persona se había preocupado por mí así antes: mi madre- Gracias, tía.

-Oh, querida, no hay por qué-dijo sonriendo.-

-Pero yo no tengo nada para ti…-dije de repente.-

-Tampoco te estoy pidiendo nada-dijo sin perder la sonrisa- Pero aún falta el mejor –dijo mientras sacaba una pequeña cajita- Ábrela- la obedecí y me encontré con un hermoso collar de plata, tenía un dije en forma de corazón…-lee lo que dice al reverso-dijo de nuevo y sin perder la sonrisa.

-“El amor siempre encontrará su camino”-decía con finas letras-Sigo sin entender porque siempre dices esa frase.

-Porque el amor no solo se da entre un hombre y una mujer, se da entre madres e hijas, padres e hijos, y el amor siempre encuentra una manera de ser demostrado y de ser recordado…hay tantas cosas malas en este mundo y a veces no olvidamos del amor.

-Vaya…-comencé a decir mientras me lo ponía.-

-Lily…sabes bien que yo no voy a estar contigo…y no falta mucho para eso.

-Tía…no…-comencé a decir pero me calló-

-Quiero que sepas que siempre estaré contigo ¿Bien? Siempre estaré contigo aunque no me puedas ver, nunca te voy a dejar si tu siempre me sigues recordando a pesar de todo…te prometo que así será, el amor que te tengo encontrará su camino para poder llegar a ti, te quiero cariño, eres como la hija que nunca tuve y me siento profundamente orgullosa de ti y no sabes las gracias que doy al cielo o a lo que sea, por haberte tenido conmigo todo este tiempo-dijo mientras me sonreía de la forma mas honesta que haya visto.

-Tía…yo…gracias-dije acercándome a ella y dándole un fuerte abrazo.

Esa sería una de las cosas más significativas que me dirían en toda mi vida.

---

La Navidad le sucedió al año nuevo, tuvimos una gran cena con los Marsden, una gran cena que hubiera disfrutado mucho si no me hubiera enfermado como nunca…digamos que la señora Marsden tiene una sazón un poco extrema para mi pobre estomago.

-¿Cómo estas tía?-dije bajando a verla, pues había estado remendando mas ropa de los Harrison.-

-Bien, solo un poco cansada-dijo dándome una ligera sonrisa.-

-¿Quieres que te ayude en algo?-pregunte alzando una ceja-

-Solo quiero que me ayudes a ir a mi habitación, me siento tan débil que creo que me caeré de las escaleras si es que no me ayuda alguien.-dijo y entonces puse mis brazos a su alrededor y me dispuse a llevarla a su habitación.-Lily, en el segundo cajón del tocador…recuerda que allí hay cosas que podrán ayudarte ¿Bien?

-¿Por qué me dices eso?-dije alzando una ceja-

-Por que si no te digo ahora, se me olvidara, solo hazme caso y trata de que no se te olvide-dijo dándome un beso en la mejilla-Descansa, cielo, es hora de descansar-dijo mientras la acosté en su cama y me retire a la mía.

Entonces a la mañana siguiente, un 13 de Enero de 1959 para ser exactos, sucedió lo que mas me había temido durante aquellos horribles meses.

Me desperté y noté que mi tía aun no estaba levantada…me asuste y entonces fui a su habitación…seguía dormida, sentí un alivio al verla allí pero entonces noté que algo estaba mal…me acerque a ella y….si…ya…ya…no respiraba.

Trate de contener las lágrimas y ser lo mas fuerte posible…tan siquiera había fallecido mientras dormía. Me vestí rápidamente con lo que encontré y entonces fui a ver a los Marsden, para mi fortuna, Michael seguía allí…

Solo recuerdo que Josephine me dijo que me sentara y ella comenzó a hacer varias llamadas, ella se encargo de todo junto con su esposo…y le agradecí infinitamente por ello, porque yo ni siquiera podía articular palabra.

-Lo lamento mucho, Lily-dijo Grace mientras se sentó a mi lado durante bastante tiempo sin decir nada, solo haciéndome compañía.-

-Gracias-dije susurrando.

Ya lo veía venir pero…¿Tan rápido? Aunque sepas que la muerte vendrá por ti, no lo asimilas ni siquiera lo aceptas.

-Se ha ido-dije

-Si-dijo Grace mientras me daba una ligera palmada en mi espalda…solo quería llorar y dormir…era lo único que quería.

---

Al día siguiente se organizo el funeral de mi tía, echo por Josephine…había bastante gente aquél día…como ya había dicho, mi tía conocía a casi todo Liverpool así que no me sorprendió. Vi a muchísima gente, que parecía que todos venían queriendo una parte de mí, diciéndome que tanto lo sentían y muchas cosas mas.

-Ven, Lily…siéntate-dijo Grace mientras me guiaba hasta el sofá, parecía que yo seguía en un estado en el cual no podía asimilar que la única persona que tenía en el mundo, se había ido.

-Lillian-escuche que dijeron…era Mimi…es cierto, Anna y ella eran muy buenas amigas pero jamás supe como se tomo la noticia de su enfermedad, la analicé, estaba con los ojos rojos…por supuesto que le dolía-Mi más sentido pésame, todos queríamos demasiado a Annie y es una lastima que se haya marchado, lo lamento mucho-dijo poniendo su mano sobre mi hombro.-

-Gracias, señora Smith-dije

-No hay porqué-dijo marchándose de allí…pobrecilla…a ella también le dolía, inclusive a Josephine, pero ella estaba allí, cuidándome y tratando de que la memoria de mi tía fuera recordada como merecía.

-Quiero ir a tomar aire-dije de repente y separándome de Grace. Salí y me encontré con Stu que apenas iba llegando-Stuart…-dije y entonces me abalancé sobre él,

-Lily, lo lamento tanto, me he enterado apenas hoy…lo siento muchísimo-decía mientras me abrazaba y acariciaba mi cabello.

-No puedo creer que…pensé que sería…no pensé que fuera tan pronto, Stu-comencé a decirle.

-Creo que nadie lo pensaba-dijo mientras seguía consolándome. A lo lejos escuche que unos tipos estaba conversando, se destacaba una voz en particular…era Lennon y su pandilla fiel de maricas, pude escuchar algunas partes de su conversación, Paul y George estaban con el y pude escuchar que querían venir a darme el pésame pero no estaban seguros de cuando era el momento apropiado ¿Hay un momento apropiado para decirle a alguien que lamentas que una persona a la cual amaste y amas, se haya muerto?

-Es una lastima, Anna Miller estaba muy bien para su edad…por supuesto que me la hubiera tirado, si ella hubiera querido-dijo el malnacido de Lennon. Al escuchar su comentario solo quise darle una golpiza…pero entonces Stu me tomo con mas fuerza, evitando que pudiera ir a enfrentarlo, por ahora tenía mejores cosas que hacer que darle importancia a aquel bastardo. Aunque nadie río con su comentario… pero ese estúpido solo quería aparentar que la muerte le abrumaba.

-No le hagas caso, no por hoy, Lily-dijo Stu mientras seguía teniéndome llorando en su pecho.

Hacia solo unos meses que había comenzado una vida con Anna Miller, una de las personas mas extraordinarias que había tenido el placer de conocer, y jamás olvidaría lo que ella había echo por mí…nunca…no podía hacerlo, se había ganado mi cariño y mi confianza y toda mi vida le estaría agradecida.

No podía soportar la idea de que ya no la vería mas y tampoco la escucharía…era una de las cosas mas horribles que me pudieron haber pasado, pero entonces sentí el dije que colgaba de mi collar “El amor encontrará su camino” Si, tenía razón…quizá Anna no estuviera conmigo de manera física…pero podía seguir teniéndola…en mi corazón.

Después de que se había ido la mayoría de la gente de aquel lugar, entre y vi en donde estaba descansando mi tía. Me arme de valor, tratando de que las lágrimas no me impidieran hablar.

-Adiós, tía…adiós-dije entrecerrando mis ojos y volviendo a llorar.-

Un llanto que no cesaría durante mucho, mucho tiempo.

Porque Anna Miller se había llevado un pedazo de mi corazón con ella

¿Y se puede vivir sin un pedazo de tu corazón?

Quizá no.

Quizá no.

Pero tenía que tratar de hacerlo, por ella…por mí.

Y entonces las lagrimas comenzaron a llegar de nuevo, esta vez por millares de ella.

¿Algún día dejaría de sentir tanto dolor?

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Hola!! yo de nuevo! Que ya llego Citlali, puta madre! hahaha primero que nada, en verdad discúlpenme por no haber actualizado...es que es culpa de la escuela y la inspiración que me están jugando en contra...en verdad...que no sé que voy a hacer, este capítulo creo que es el mas nefasto que he escrito y esta bien pinche mierda, pero es lo mejor que puedo darles :c y bueno pues ¿que les digo? No sé, cuídense y un saludo a todas las chicas que siempre me hacen el favor de comentarme: Mer! me alegra que te este gustando mi forma de escribir xD espero que con este capítulo tu opinión no cambie tanto xD a Mary por también siempre comentar y bueno a ver si no te defraude con este capítulo, a Cris que me hace el honor de leer esta cosa y comentarme cosas dignas de un pergamino (: A Jane, que también siempre ha estado presente en estos capítulos ¡Gracias! a María la loca XD sabes que esto va en especial dedicatoria para ti, Luján! XD que siempre me andas comentando, te juro que estoy tratando de hablarle a las musas y al parecer no les caigo bien XD pero gracias por el consejo y siempre animarme con tus comentarios ^^ a Andrea y a Debbie por que sé que lo leen aunque no siempre comenten, gracias y si hay alguna personita por allí que no me haya comentado porque no tiene cuenta de Blogger o algo así ¡Gracias! en verdad que si c: gracias por leer esta aberración y les recuerdo que me pueden dejar un anónimo si así lo quieren c: bueno, me largo que ya son las 2:16 de la mañana y muero de sueño ¡Nos vemos, Aliens! por cierto, Stuart estaba echo un 99.999999% de Azúcar, por eso es imposible el no quererlo haha♥ ahora si, Nos vemos!! 

jueves, 25 de octubre de 2012

Capítulo 14: No te vayas…


-¿Lily?-dijo mi tía entrando por la puerta principal, apenas escuche que dijo mi nombre, me seque las lágrimas y me puse las gafas, esperaba que no notara que había estado llorando.

-Aquí estoy-dije tratando de sonreírle-

-Cariño ¿Estás bien?-dijo acercándose a mi, mierda, probablemente mis ojos delataban todo…-

-Oh, si tía, no te preocupes-dije tratando de sonreír, de nuevo, entonces sentí como me rodeo con sus brazos, vaya…¿Así se sentía que te consolarán? No pude hacerme la fuerte y decidí devolverle el abrazo y dejar que acariciara mi cabeza.-

-¿Es por tu madre?-pregunto en un susurro.-

-No…simplemente Gracias, tía-dije sin dejan de abrazarla.-

-¿Gracias? ¿Por qué?-pregunto alzando una ceja-

-Gracias-dije de nuevo, era un Gracias por quererme y por convertirse en mi única familia, después de mi madre.-

---

-¡No quiero!-dijo Grace mientras Salía de su casa, azotando la puerta detrás de ella. Iba pasando por su casa yendo rumbo a cualquier lugar cuando vi que la chica salió muy alterada de su casa ¿Debería de ir a verla? No, Arden…no te metas en donde no debes…pero se veía muy mal, se sentó a un lado de su casa, en un rincón, donde solo algunas plantas le hacían compañía, era muy probable que pensara que se encontraba sola…al parecer pude ver como se froto los ojos y retiro las gafas de ellos. Si, comenzaría a llorar…

-Toma-dije dándole un pañuelo que llevaba en mi bolsillo, era la única manera en que se me ocurrió poder acercarme a ella. La chica alzó sus ojos y se encontró con mi mirada, estaban sus ojos llenos de lágrimas…-Tómalo, y límpiate las lagrimas antes de que alguien mas las vea.-

-¿Has venido a burlarte de mí?-dijo en tono irritado, tomando el pañuelo y limpiándose las mejillas que habían quedado empapadas por todas las lágrimas que ya había derramado.-

-reí de forma sutil-Créeme que tengo mejores cosas que hacer que burlarme de alguien como tú.

-¿Alguien como yo? Me conoces de hace menos de unas semanas y simplemente ¿crees que puedes juzgarme?-comenzó a decir, al parecer quería discutir.

-¿En verdad quieres discutir?-dije alzando una ceja- Has estado llorando y me imagino que ha de ser por algo grande, en verdad, después de estar pasando un momento de mierda ¿Quieres seguir amargándote la vida discutiendo con una extraña?

-No-dijo finalmente, desviando su mirada…-

-Lamento lo que sea que te haya pasado, Grace-dije dándome la vuelta, decidida a irme con Anna.-

-Perdóname-dijo de repente.-

-No te preocupes, sé que se siente estar así, pero créeme que no solucionarás nada discutiendo con la primera persona que se te ponga en frente.

-Parece que ya lo has vivido ¿eh?-dijo de repente-

-Miles de veces, y aun así, no aprendo la lección-dije riendo, causando una risa en ella también.- ¿Puedo sentarme? –pregunte y ella dudó durante un instante pero rápidamente asintió la cabeza.

-Y bien, Grace ¿Qué hay de nuevo?-dije

-No mucho, en Liverpool no pasa nada-dijo

-¿Y en donde vivías, si?-pregunte con curiosidad.-

-Tampoco, por eso estoy acostumbrada a que no pase nada.-

-Oh-dije de repente.-

-Gracias-dijo devolviéndome el pañuelo.-

-reí- Consérvalo- dije reincorporándome- Me tengo que ir, cuídate y ya deja de llorar, eso es para maricas-dije guiñándole un ojo y robándole una sonrisa.-

---

-¿Hola?-dije en cuanto abrí la puerta.-

-Hola-dijo el enano.-

-¡Pero miren quien esta por aquí, Harrison, el conquistador!-dije en tono exagerado.-

-Si, si, Hola, Lily yo estoy muy bien ¿y tú?-dijo con un tono de sarcasmo.-

-reí- ¿Qué haces aquí, George?

-¿No puedo venir a verte?-pregunto alzando una ceja.-

-En verdad-dije seria.-

-Mi madre le mando esto a tu tía-dijo mientras mostraba un recipiente, supuse que era comida.-

-¿Es comida?-pregunte alzando una ceja-

-¿Quieres descubrirlo?-dijo con un brillo en los ojos.-

-Si lo abrimos y en efecto, es comida, sé que sea lo que sea, ni tu ni yo lo dejaremos vivo-dije riendo.-

-Hola, George-dijo mi tía Anna bajando las escaleras.-

-Señora Miller, mi madre le ha mandado esto-dijo enseñando el recipiente.-

-Oh, tu madre, siempre tan linda-dijo sonriendo y entonces puso sus manos en la cintura y me vio con un tono de desaprobación.- Lillian, eres una maleducada ¿Por qué no le has dicho a George que pase?

-¿Quieres pasar?-le dije a Harrison, causando que se dibujara una sonrisa en su rostro.-

---

-Y entonces ¡AHHHH! Eso fue lo último que se le escucho decir-dijo Harrison terminando su relato de horror que había comenzado hacía ya casi diez minutos.-

-Eres un estúpido, Harrison-dije aventándole un cojín del sofá a la cara, la lluvia lo había tomado por sorpresa, así que se tuvo que quedar en casa hasta que esta pasara, mi tía nos había dado galletas y la señora Harrison había mandado un pay, descubrí que George y yo, compartíamos la afición por la comida…en especial los postres.

-¿Quieres que te cuente otro?-dijo

-¡NO!-comencé a decir, le había dicho a George que yo odiaba las cosas de terror, porque después no podía dormir para nada, era miedosa por naturaleza, me daban tanto miedo tantas cosas, una de ellas era la oscuridad…tanto así, que tenía que dormir con una lámpara prendida, porque me daba mucho miedo.

-Eres una miedosa, Lily-dijo Harrison burlándose cruelmente de mí-

-Y tu un estúpido-dije indignada, lo cierto era que, casi no me la pasaba tan bien en compañía de alguien, como lo hacía con George, realmente me agradaba mucho, había algo en él, que me causaba mucha paz y armonía, aunque era terrible en muchos aspectos, siempre salía a relucir que era solo un niño, y no podía evitar que me causara hasta cierto punto, una ternura sin igual- ¿Has ido a ver a tu novia Paul?

-Pero que graciosa eres, Lillian-dijo sarcásticamente.-

-Todavía que insinué que tu eres el hombre y él, la mujer, me pagas de esa manera ¡Bastardo!-dije lanzándole otro cojín y comenzando una terrible guerra de almohadas.-

-Vaya, que la lluvia ya ha pasado-dijo mi tía Anna casi gritando.-

-Entonces corres a George, que maleducada eres, tía-dije sonriendo.-

-No soy maleducada, darán ya casi las siete de la noche y Louise ha de estar preocupada por su pequeño George-dijo dándonos una sonrisa amable-

-Oh si, la señora Harrison ha de estar preocupada por su pequeño Georgie-dije en tono de burla, apretándole muy fuerte las mejillas al enano.-

-Déjame, Lillian-dijo el enano quitando mis manos de sus mejillas.-

-Bueno, al final de todo, eres un flacucho feo y no tienes mejillas para que yo apriete-dije riendo.-

-Nos vemos, Señora Miller, nos vemos, Lily-dijo dándome una gran sonrisa, ignorando mis burlas. –

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-¿Ah?-pregunte en cuanto vi un sobre que acababa de llegar a la puerta de la casa de mi tía-

-¿Qué sucede, Lillian?-pregunto

-Es un sobre, con mi nombre en él. Pero no entiendo… ¿Quién me podría escribir?

-¿Por qué no lo averiguas?-dijo mi tía con una gran sonrisa-

En efecto abrí la dichosa carta y me sorprendí por su contenido.

-¿Y bien?-dijo mi tía-

-Es de Marie Collingwood.-

-¿Conoces a aquella chica?-pregunto alzando una ceja.-

-Se supone que debí de haberla conocido, es la novia de Stuart.-

-¿Y. para que te ha escrito una carta?-pregunto de nuevo-

-Me invita a su fiesta de cumpleaños, que será muy pronto…tiene que ser una broma-dije sentándome sin más en el sofá-

-¿Vas a ir?-pregunto-

-Por supuesto que no, Si ella me mando la invitación de seguro es porque Stuart le dijo que lo hiciera y yo no quiero verlo.

-¿Pero por qué?-pregunto Anna-

-Simplemente…no quiero-dije cruzando los brazos-

-Eres más necia que un burro-dijo mi tía irritada-

-Gracias-dije esbozando una sonrisa y yéndome hacía mi habitación.-

-¿Cuándo es la fiesta?-pregunto de repente-

-El 12 de Diciembre-dije haciendo una mueca, estábamos a 9 del mismo mes, era relativamente pronto…aun así no pensaba en ir.-

-¿Estas segura que no iras?

-Si-dije retomando mi camino hacía mi habitación.-

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Los siguientes hechos que voy a relatar, sería el principio de una serie de cosas que sin duda, me marcaron para toda mi vida. No puedo expresar que tanto fue el impacto que causo en mi, que tanto me dolió, que tanto…me cambio.

-¿Tía?-comencé a decir mientras tallaba mis ojos y me encaminaba a su habitación, era extraño, aún no estaba despierta, generalmente se despertaba mucho antes que yo. Era Lunes, y solo tenía que ir a presentar uno de mis últimos exámenes para que comenzaran las vacaciones decembrinas.

-Lily…-comenzó a decir con voz débil.-

-¡Tía!-dije en un grito, allí estaba Anna, tirada en la cama y con una tez que parecía haber visto un fantasma o algo así, se encontraba sumamente pálida.-

-Lily…no grites-dijo con aquel hilillo de voz-

-¿Pero que te ha pasado?-comencé a decir. Bien, Anna había estado un poco cansada en estos últimos días, tenía mas sueño de lo normal y no quería comer…pero pensé que se le pasaría pronto, después de todo mi mente ingenua pensó que era porque el aniversario luctuoso de mi tío Ed estaba muy cerca. Que equivocada estaba…

-No es nada, Lily, vístete que se te hará tarde para la escuela-dijo mientras se trataba de incorporar, pero solo logro casi caerse, digo casi porque pude sujetarla antes de que esto pasara. Se supone que ya había salido de vacaciones, pero tenía que ir a ver un no sé que no sé donde, para poder estar completamente libre.

-No iré a ninguna parte, tía, estas muy mal-comencé a decir, realmente me estaba preocupando.-

-No, nada de eso…tienes clase, ve y vístete-comenzó a decir ¿Y decía que yo era mas necia que un burro? Creo que era de familia-

-Pero…-comencé a decir-

-Pero nada, si tanto te preocupo llama a Michael y dile que me venga a revisar-dijo con una sonrisa débil.-

-¿Estas segura?-dije sin quitar mi rostro de preocupación-

-Muy segura-dijo y entonces no tuve más opción, que obedecerla.

La verdad era que realmente me preocupaba, ¿Qué tal si se moría o algo así? No, no, no y no….todo esto pasaba por mi cabeza mientras me alistaba para irme a la morgue, digo, Universidad.

Baje las escaleras y pude ver que aun se estaba vistiendo con muy pocas fuerzas, me acerque a ella y por inercia la abracé y le di un sonoro beso en la mejilla.

-¿Por qué fue eso?-pregunto mientras me sonría débilmente-

-Solamente cuídate ¿Quieres?-dije mientras bajaba rápidamente y me encaminaba a casa de los Marsden.-

-¿Si?-dijo Grace con un rostro que reflejaba que no estaba teniendo el mejor de los días- Lillian ¿Qué puedo hacer por ti?

-¿Esta tu papá?-pregunte rápidamente-

-¡Papá!-grito desde donde estaba y en cuestión de segundos, el señor Michael Marsden se apareció ante mí.-

-¿Lily? ¿En que puedo ayudarte? - ¿Y quien putas se creía para poder llamarme “Lily”? Bueno, Lillian, eso no es importante ahora.-

-Es mi tía, Doctor Marsden…esta muy mal y me ha dejado preocupada ¿Podría ir a echarle un vistazo?-dije con tono suplicante.-

-No te preocupes, linda. Solo terminaré de arreglar un papeleo y antes de irme al hospital, la revisaré-dijo dándome una sonrisa cálida-

-¡Gracias!-dije esbozando una gran sonrisa y entonces me encamine mas tranquila hacía la escuela, pensé que quizá Grace me acompañaría, pero me equivoque…que bueno. No es que Grace no me agradará, pero tampoco me gustaba estar con gente extremadamente seria y la chica si era difícil para poder hacerle una conversación aunque fuera de cosas triviales.-

El día en la Universidad se me paso relativamente rápido. No podía dejar de pensar en Anna y en como se encontraría. Cuando salí de clases, espere a encontrarme con Marianne como todos los días, pero esto no sucedió.

Me apresure a llegar rápidamente a mi casa, me apresure tanto que termine chocando con alguien.

-Arden, fíjate por donde vas-dijo Lennon, ¡Lo que me faltaba!

-Ponte los lentes, miope de mierda-dije enfadada y comencé a caminar.-

-Si me los pusiera, me vería igual que tú y prefiero estar ciego-dijo riéndose, maldito estúpido…iba a responderle pero mejor decidí continuar mi camino, Anna era mas importante que el.-

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-¡Ya llegue!-dije en cuanto entre a casa…nadie respondió…

-Ya te dije que tenemos que hacerte mas estudios…-estaba diciendo el doctor Marsden, pero en cuanto me vio, guardo silencio y trato de ocultar su rostro de preocupación con una sonrisa, muy falsa por cierto.-

-Lily…¿Cómo te ha ido?-comenzó a decir mi tía-

-Bien ¿Qué estudios tienen que hacerte?-comencé a preguntar-

-Solo algo de rutina-dijo con una sonrisa débil…pero nostálgica. Mire a Michael, “de rutina” ¿Por qué si eran “de rutina” la cara del doctor se veía preocupada?

-¿Es cierto eso, Doctor Marsden?-pregunte-

-Lily, no…-comenzó a decir Anna pero Michael la interrumpió-

-Anna, es mejor que le digas ahora…-dijo el doctor dándome una mirada que no supe descifrar- Creo que es mejor que las deje solas-Y así sin decir mas, el doctor Marsden salió de la casa, dejándome sola con Anna ¿Qué era lo que pasaba?

-¿Que sucede?-pregunte-

-Mike me ha ordenado unos estudios, Lily…hay una probabilidad de que quizá solo tenga una ligera anemia, aunque Mike exagera y piensa en grande, diciendo que puede ser cáncer, pero todo estará bien…estoy segura que solo es una anemia-dijo con una voz tranquilizadora.-

-¿Segura, Tía?-pregunte

-Verás que si, no seas boba-dijo dándome un fuerte abrazo.-

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Pasaron exactamente dos días mas, era el día de la fiesta de la tal Marie. Michael había dicho que los estudios de mi tía estarían listos aquel sábado por la mañana.

-Lily-comenzó a decir-Me tardaré un poco en el hospital ¿Quieres llevarle esto a Louise?-dijo dándome un recipiente, me imagine que era comida- y también entrégale esto-dijo dándome una bolsa con ropa- George no sé que es lo que hace con la ropa, pero logra destrozarla –Vaya, al parecer la había remendado-

-Esta bien ¿Regresaras muy tarde del hospital?-pregunte alzando una ceja-

-No lo sé, de todas formas tengo que hacer varias cosas y creo que regresare a las siete de la noche, sino es que un poco mas tarde, puedes venir en cuanto termines de entregar lo que te dije o también puedes estar con George, sé que te agrada mucho- Muy bien, el último comentario hizo que me sonrojara mucho… ni siquiera sé porque.-

-Esta bien, solo me cambiaré e iré-dije mientras veía como mi Tía se ponía su abrigo y salía rumbo al Hospital.

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-¿Entonces eso te dijo?-dije mientras conversaba con George, bien…cuando llegue a su casa, la señora Louise siendo tan amable, me invito a quedarme a almorzar y me la pase durante mucho tiempo conversando con George, tanto que inclusive me quede a tomar el té con ellos…es que me gustaba mucho su compañía y no tenía muchos conocidos en aquel lugar.-

-Así es, Al parece no todas las chicas caen a tus pies por el simple echo de estar en una banda-dijo el enano bajando la mirada, una chica de su curso lo había rechazado.-

-¡Esta loca!-dije alzando mis manos-¿Por qué mierda no habría de salir contigo?

-río-No sé, simplemente dice que “no soy su tipo”-dijo. Muy bien, muy bien…George Harrison simplemente era adorable ¿Cómo maldita sea no era tu tipo? El jodido enano, tenía encanto….era menor que yo, pero algo tenía que sin duda tenía algo que muy pocos chicos tenían-

-Esta loca, ya lo dije y lo vuelvo a reiterar-dije cruzándome de brazos-

-Lily…me agradas-dijo de repente, causando mi sonrojo, bien…podía decirme “Lily, eres una mierda” y aun así me hubiera sonrojado…no podía evitarlo.-

-Tu también me agradas, enano-dije dándole una gran sonrisa, olvidando que toda la sangre que tenía en el cuerpo estaba en mis mejillas-

Converse un rato mas con el, hasta que dieron las siete y media de la noche y decidí que era momento de regresar a casa. Como ya lo he dicho, George era una dulzura de persona, me lo podía comer…en verdad que si, insistió en acompañarme a casa y eso hizo que conversáramos mas ¿De que tanto hablábamos? De todo…de muchas cosas, ningún tema profundo, claro esta, pero principalmente trivialidades, vaya que el chico hablaba.

-Gracias por traerme, George-dije sonriendo-

-De nada-dijo devolviéndome la sonrisa y me tome el atrevimiento de besar su mejilla- Vaya, Lillian Arden me ha dado un beso…eso va a ser noticia local.

-Cállate, tonto-dije dándole un golpe en el hombro y me metí a mi casa con una sonrisa estúpida en el rostro. Lillian es menor que tú…había que recordar eso, además George era como un amor platónico de esos con los que sueñas en la noche ¿Podrán creer que el muy tarado pensaba que era poco atractivo para las chicas? Tan siquiera para mí, era algo así como…irresistible.

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-¡Ya llegue!-dije en cuanto entre en la casa, de nuevo…nadie contesto, me acerque a la cocina y escuche sollozos ¿Qué sucedía?- ¿Tía?-dije en cuanto visualice la imagen de Anna, sosteniéndose en una silla, con una mano cubriendo su rostro para poder ahogar los sollozos.

-Lily…-comenzó a decir y tratando de limpiarse las lagrimas.-

-Tía ¿Qué sucede?-comencé a decir muy asustada-

-Lily…yo…yo-comenzó a balbucear, entonces su mirada se poso sobre un papel que estaba en la mesa, lo tome y comencé a leerlo.

No…No…No

¡NO! Esto no podía estar pasando ¡No podía estar pasando!

Cáncer…Cáncer en la sangre.

¿Por qué?

-No…No…Esto tiene que estar mal-comencé a decir-

-Mike lo ha revisado mas de cuatro veces, ya…no hay ninguna equivocación-dijo finalmente-

-Pero ¿Puedes hacerte un tratamiento, cierto?-dije ansiosamente, solo note que desvió su mirada de la mía.

-Lily…es terminal-dijo finalmente y se soltó a llorar-Perdóname, Lily…perdóname.

-No, tía…no llores…yo…yo…estaremos bien, ya veras-dije tomándola entre mis brazos, y comenzado a llorar junto con ella ¿Por qué la vida a veces tenía que ser tan cruel?

-Perdóname Lily…te dije que nunca te iba a dejar-dijo mirándome fijamente.-

-No pienses en eso ahora…no pienses en nada ahora-dije y poco a poco, yo no sé si el cansancio, la tristeza o que…hizo que se quedara dormida entre mis brazos, como pude la lleve hasta su recamara y la arrope…no podía creer lo que estaba pasando.

Sin ni siquiera pensarlo, salí de aquel lugar y me dirigí al muelle…no recuerdo muy bien como es que llegue, creo que me fui corriendo y al llegar allí, solo…me deje ir.

Comencé a llorar ¿Por qué? ¿Hay que decir las razones?

Porque finalmente había encontrado a alguien después de mi madre, a la cual consideraba familia y sin mas…la vida decidía que era momento de que esta se fuera. Mi tía era una mujer jovial y amable…nunca le había echo daño a nadie ¿Por qué le estaba pasando eso a ella? A ella que era toda bondad, que era tan dulce y amorosa. A ella que me quería…me quería y eso era algo que muy pocas personas en mi vida se habían atrevido a hacer.

¿Por qué las cosas tenían que ser de esta manera? ¿Por qué no podían dejarla vivir? ¿Por qué me la arrebataban de las manos…cuando había aprendido a quererla? No sé en que momento comencé a sollozar tan fuerte, que entre las lagrimas que empañaban mis gafas veía que algunas personas que pasaban por allí me miraban de manera extraña ¿Importaba? No realmente…

-¿Lily?-escuche que dijo una voz demasiado conocida-

-Lárgate, Stu-dije con determinación, entre sollozos…porque por mas que quería calmarme simplemente no podía conseguirlo-

-¿Qué sucede?-dijo acercándose cada vez a mí-

-Vete ¿Qué no entiendes?-dije enfadada.-

-Lily…-dijo acercando sus brazos…-

-Vete, Stuart, vete…-dije acercándome a él y empujándolo.-

-No me voy a ir-dijo con gran determinación-

-Joder, Stu ¡¿Qué no entiendes?! Quiero que te largues- dije comenzando a golpearlo y no precisamente de una forma suave…me estaba desquitando con él ¿Me detuvo? Por supuesto que no-

-Sígueme golpeando, no me importa…porque no me voy a ir-dijo mientras me daba una mirada seria.-

-Eres un estúpido Stuart, un gran estúpido-dije rindiéndome, bajando la mirada y comenzando a llorar.-

-¿Qué es lo que sucede?-dijo tratando de acariciar mi cabeza.-

-Anna se va a morir, Stu…Anna me va a dejar-dije mientras alzaba mi mirada de nuevo y me encontraba con sus ojos comprensivos…esos ojos que solo él tenía…me vio durante unos segundos y puso sus brazos alrededor mío y se lo agradecería hasta el ultimo día de mi vida…acepte su abrazo y simplemente me dispuse a llorar…a llorar como si no hubiera mañana, porque quizá para mi…ya no lo había. Mientras lloraba recuerdo que Stu acariciaba mi cabello y trataba de tranquilizarme, después dejo de tratar de hacerlo y solo me dejo llorar y comenzó a entonar una canción que yo había escuchado alguna vez en la radio…si, era esa canción Love Me Tender de Elvis Presley, a Stuart le encantaba esa canción y simplemente comenzó a cantarla mientras yo lloraba en su pecho.

Ámame tiernamente
Ámame dulcemente
Nunca me dejes ir
Has completado mi vida
Y Te amo tanto…

¿Por qué a veces la vida tenía que ser tan cruel?

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Hola! ¿Como están? Espero que bien y mejor que yo, que me siento miserablemente triste y ni siquiera sé porque...pero bueno, son cosas que no les interesa ni debe de, bueno,  son las 3 de la mañana y yo aquí subiendo capítulo y con un mendigo sueño, pero son las tareas, bueno he entrado en colapso, ya no tengo capítulos, tengo un chingonal de tarea y me siento miserable. Si no muero en estos días por cualquiera de las 3 razones anteriores pues quizá la próxima no vean capítulo, aunque quisiera, el tiempo y la inspiración me juegan en contra. Que estén bien y cuídense mucho.