jueves, 21 de marzo de 2013

Capítulo 18: Conversaciones



-¿Ya estás un poco mejor?-dijo Stuart en cuanto entramos a mi casa. Sonaba raro…”MI casa”.

-Si…supongo que sí-dije con la mirada perdida…le estaba mintiendo a la única persona a la cual no debería mentirle y ya casi estaba escuchando su sermón.-

-No me mientas, Lillian-Ah, mierda, era más rápido de lo que cualquiera se imaginara.-

-No te estoy mintiendo, Stuart, en verdad-dije tratando de parecer lo más convincente posible.-

-¿En verdad quieres hacer esto más largo?-dijo mientras alzaba una ceja y me miraba fijamente. Tenía tristeza, miedo e ira mezclados…una muy mala combinación.-

-No sé qué es lo que quieres, Stuart-comencé a decir con una actitud agresiva.-

-Simplemente quiero que me digas lo que realmente quieres-dijo

-¿Para qué? ¿Qué harás al respecto? ¡No puedes hacer nada! Entonces no sé porque te empeñas en hacerme hablar ¿Quieres saber cómo me siento? Siento que todo a mi alrededor se está desboronando lentamente, que estoy perdida y no sé a dónde ir. Que estoy sola ¡Así es como me siento! ¿Qué harás? ¿Sentarte a mi lado, darme palmadas en la espalda y decirme que me comprendes? ¡Por favor, Stu! –dije sentándome en el sofá más cercano, tratando de que las lágrimas no se me escaparan. Solo fue cuestión de minutos de que sintiera a Stuart a mi lado…le podía decir de una y mil maneras y jamás se enfadaría conmigo, nunca se iría, a veces me costaba trabajo el asimilar porque lo hacía…nadie debía de soportarme, pero Stuart era el único que lo hacía…era la única persona a la cuál podía acudir…-¿Qué pretendes lograr con todo esto, Stu? –dije dejando que la primera de las lágrimas se me escaparan.-

-Que te desahogues-dijo en un susurro. Bien…ya había tenido un momento reflexivo antes, ahora lo estaba volviendo a tener, pero ahora tenía compañía.-

-¿Tengo miedo, sabes?-dije refugiándome en su pecho.-

-Lo que no quieres entender…es que todos tenemos miedo-dijo mientras acariciaba mi cabello. Lo hacía siempre, desde que teníamos ocho años.-

-No, Stuart, esto es totalmente diferente…mi tía se ha ido, mi madre se ha ido…todos parecen irse y abandonarme-dije tratando de que las lágrimas me dejaran hablar.-

-Lily, ¿Yo estoy aquí, si? Yo no me he ido, y no me iré…aunque así lo quieras, aquí estaré y te apoyaré y protegeré y eso, te lo puedo jurar-dijo tomando mi mano de la manera mas dulce que alguien se hubiera podido imaginar.-

-¿Lo prometes?-dije con la mirada cristalizada con millares de lágrimas.-

-Por supuesto que sí-dijo secando una de mis lágrimas con la yema de su dedo, mirándome tiernamente, finalmente, fundiéndome en un abrazo, el más sincero de todos…el de un amigo.-

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-¿Estas mejor?-dijo Stuart a la mañana siguiente, había venido para desayunar juntos.-

-Sí, así es…gracias-dije dándole una sonrisa, no había sonreído desde hacía ya varios días.-

-No seas tonta ¿Qué tienes para comer? Muero de hambre-dijo sonriendo.-

-Tengo cereal…cereal y…cereal.-

-Hm, ¿Cereal? Bueno…-dijo yendo hacía la alacena y sacando una pequeña taza.- ¿Ya fuiste a reinscribirte?

-¡Mierda! sabía que algo se me estaba olvidando, gracias por acordármelo-dije riendo.-

-¿No te emociona volver a la escuela?-dijo con un tono sarcástico, que no sabía si enojarme o reírme.-

-¿Estas bromeando, verdad? Es una mierda regresar a ese lugar.-

-Tendrás que regresar…durante cuatro años más –río.-

-Cállate y ni me lo recuerdes-dije fingiendo enojo.- Ahora, cállate, que quiero desayunar tranquilamente

-Oh, perdóneme, noble señorita.-

-Tonto-dije sonriendo.-

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Eran las cuatro de la tarde, y se aproximaba la hora en que tendría que ir a reinscribirme a la morgue, digo, universidad…estaba leyendo Orgullo y Prejuicio, pues parecía que llovería y me encantaba leer el capítulo treinta y cuatro, cuando llovía…así es, el capítulo en que finalmente Fitzwilliam Darcy declara su amor por Lizzy y esta lo rechaza…es la mejor puta literatura que puede haber.

-Hace mucho tiempo que he venido luchando, pero todo ha sido en vano y ya no quiero seguirlo haciendo, pues me resulta imposible contener mis sentimientos. Permítame manifestarle cuan ardientemente la admiro…y la amo.

Era la mejor parte del dialogo y…sonó el timbre. ¿Quién puta madre podía osar el interrumpirme cuando estaba leyendo a Austen?

Me pare de mala gana del sillón en donde me encontraba, y fui a abrir la puerta, si era Stuart, juro que le diría miles de groserías…

-Hola-dijo la siempre tímida Grace.-

-Oh, Hola, Grace-dije cambiando mi rostro enfadado por una sonrisa.-

-Mi madre te manda esto-dijo dándome un recipiente, que parecía tener una especie de tarta dentro.-

-Oh, muchas gracias, dile que se lo agradezco-dije sin dejar de sonreír.-

-Bueno, me tengo que…-comenzó a decir pero se vio interrumpida, no dejaba de ver un artículo dentro de mi casa.-

-¿Qué sucede?-dije alzando una ceja.-

-¿Te gusta Jane Austen?-dijo con un singular brillo en sus ojos.-

-Oh –reí- por supuesto que sí ¿a ti también?

-¡Por supuesto, la amo!-dijo muy animada.-

-reí-Ven, pasa, ¿quieres un pedazo de lo que tu mamá mando?-dije sin perder la sonrisa.-

-río por lo bajo-Bueno…está bien.-

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-¡Ese también es mi capítulo favorito!-dije riendo.-

-Caroline Bingley es una estúpida zorra-dijo Grace con el mas sincero odio.-

-¿Sabes? Jamás conocí a alguien que pensará igual que yo respecto a esa perra.-

-río-Odio como se le resbala a Darcy y cómo se comporta con Jane, es una verdadera puta.-

-Otra perra, sin duda, es Lady Catherine de Bourgh

-Oh, si, ¡La odio! Por ella, casi no se da la relación entre Lizzy y Darcy.

-reí-Así es pero bueno… no importa, todos son personajes y todos ayudaron a crear un maravilloso libro-dije-

-Así es-dijo Grace terminando de comer su pedazo de tarta.-

-Oh, Grace, lamento dejarte, pero ya es tarde y tengo que ir a reinscribirme a la Universidad.

-Yo igual voy para allá…-dijo con un ligero sonrojo en sus mejillas.-

-¿Quieres que vayamos juntas?-dije alzando una ceja con una ligera sonrisa.-

-Claro-dijo ella devolviéndome la sonrisa.-

Durante todo el trayecto de nuestras casas, hacía la universidad, casi no hablamos, excepto para unos cuantos comentarios sin relevancia, acerca de música, literatura y arte.

-¿Qué es lo que más te gusta en este mundo?-pregunto de repente, con un entusiasmo que se podía reflejar en sus ojos, un entusiasmo que pocas veces había podido ver en una persona.

-Supongo que leer y observar a la gente…me fascina el ser humano-dije un tanto avergonzada por una respuesta tan marica.-

-¿En verdad?-dijo con los ojos muy abiertos.-

-Así es…¿Tu no crees que el ser humano es maravilloso?-dije alzando una ceja.-

-Por algo estudio Filosofía…claro que es maravilloso-dijo sonriéndome, vaya, esta chica cada vez me caía mejor.-

-Hemos llegado-dije mientras se dibujaba una sonrisa en mi rostro por poder encontrar alguien que parecía ser muy especial…alguien diferente…

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-¿Qué otros autores has leído?-pregunto de la nada Grace mientras íbamos de regreso a nuestras casas-

-Shakespeare, Brönte, Joyce, Alcott y algunos otros cuyos nombres no recuerdo-dije riendo.-

-¿Te gusta la poesía?-pregunto un poco cohibida.-

-No…Me encanta-dije sonriendo ampliamente y ella solo se limitó a devolverme una sonrisa igual de ancha.

-Bueno, Lily…-comenzó a decir.- fue un placer el haber tenido esta pequeña charla contigo, me has distraído un poco de la mierda de mi casa –río, pero de una forma seca, de una forma en que ríe una persona que está pasando por un momento tan malo, que reírse, aunque sea de manera seca, es lo único que puede hacer para no caer en la más profunda depresión.-

-¿Está todo bien?-pregunte tímidamente, es decir, no conocía realmente bien a Grace, solo había sostenido un par de charlas con ella, nada realmente muy profundo, pero tampoco es que se necesiten años para poder conocer a alguien realmente bien, a veces, con solo estar un rato en su compañía, puedes saber hasta que están pensando, hasta que les cruza por la mente, sus gustos, sus sueños, sus expectativas, no con todos, pero si con algunos, alguna gente especial.

-Sí-dijo cortada y secamente, evitando el tema. No la culpaba…¿Realmente alguien quería ponerse a hablar de sus problemas con una extraña? No lo creo.

-Oh, bueno, si algún día necesitas algo, puedes contar conmigo-dije de una forma amable y sobretodo, honesta. Cuando le ofrecía a alguien mi ayuda, lo decía desde lo más profundo de mi corazón, si es que algún día llegue a tener uno.

-No es bueno el estar aburriendo a la gente con tus problemas-dijo de repente, vaya, realmente éramos muy similares en ciertos aspectos.

-No me aburrirías, eso jamás-dije tratando de hacerla sentirse comprendida.-

-Solo que a veces, me siento tan ajena a todo esto, a la escuela, a mi familia y a todo en general, no lo sé…son estupideces mías-dijo.-

-Creo que te logro entender un poco ¿Vas mejor con tus padres?-pregunte tratando de que no se sintiera interrogada o juzgada solo…solo quería ayudarla si es que necesitaba ayuda.

-Bueno, no me dejan de tachar de loca y esas cosas, a veces pienso que el problema soy yo, o quizás solo soy demasiado icomprendida.

-Todos lo somos-dije en un susurro.

-Quizá-dijo igual, en un susurro. – Nos vemos pronto, Lily –dijo mientras se alejaba y daba unos paso hacía su casa…vaya chica, sí que era todo un personaje.

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Pasaron unos días más, hasta que llego el día en que debía de volver a clases, era algo bueno, había estado conversando un poco más y más con Grace, tanto que ahora nos iríamos juntas hacía la Universidad. No quiero decir que el recuerdo de Anna todavía no me perseguía, lo hacía, pero era en las noches en donde un hueco en mi pecho se formaba y no me dejaba respirar y solo podía llorar, si no hubiera tenido las atenciones de Stuart durante todo ese tiempo, quizá me hubiera muerto ya hace mucho tiempo.

En el transcurso del primer día del segundo semestre, todo paso de una forma muy normal, algunos compañeros se acercaron a darme el pésame por lo que había sucedido con mi tía y yo solo me limitaba a darles un tímido “Gracias” y esperando que esa tortura terminase rápido, no me gustaba que la gente me tuviera lástima. Todo iba bien hasta que llego la última clase del día.

La materia era Filosofía, así de sencillo, Filosofía aplicada a la Psicología claro está, ya que se relacionaban mucho.

-Buenas tardes-dijo aquel hombre. Era un chico, no rebasaba más allá de los veinticinco años, era alto, y de complexión apuesta, era esbelto, tenía cabello café y ojos azules, iba vestido de una forma que revelaba su edad, no quiero decir que fuera casual, iba formal pero con un aire moderno. Inmediatamente note que más de una de mis compañeras lanzo un suspiro en cuanto lo vio, era cierto, el tipo era apuesto.- Mi nombre es Jonathan Roberts, y este semestre, seré su profesor de Filosofía.

Ese día, fue la primera vez que vi a Jonathan Roberts. Comenzó a hablar de un tema muy común y para empezar la materia, la clásica pregunta de “¿Para qué estamos aquí?” y Entonces note que el tipo no solo tenía apariencia, hablaba de una forma muy elocuente, nos dimos cuenta de que sabía de lo que hablaba y tenía una percepción un tanto curiosa sobre el mundo y su origen.

Solo escuche un poco de su plática, había algo en él que me llamaba muchísimo la atención.

-Todos ustedes tienen una razón de ser ¿Cuál es aquella razón? ESO quiero que se pregunten.

Al momento de terminar su clase, más de una de mis compañeras se levantó rápidamente a conseguir hablar con él, tan siquiera por unos minutos, esto solo revelaba una actitud que duraría durante todo el semestre: TODAS yendo a buscar a Roberts, algo me decía que no solo era la sensación en la facultad, era la sensación en la escuela, no creo que antes hayan tenido a un profesor tan joven y apuesto y sobre todo, que causara gran poder en las chicas.

Cuando guardaba mis cosas, para retirarme, pude ver en un momento fugaz, como Victoria Thompson comenzaba a coquetearle de una forma muy descarada, no me sorprendía de Victoria, ella era muy bonita y linda en su forma de ser, lo que me dio mucha gracia fue la mueca que Roberts dibujo en su rostro, y eso solo supondría su actitud para con todas…se veía que le hartaba que una casi, manada de adolescentes lo siguieran y lo quisieran conquistar cuando parecían no saber muy bien la ética de un profesor.

Vaya, ¿No le gustaban las putas?

El tipo me agradaba.

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-¡Hola, Lily!-dijo Stuart inmediatamente cuando salí de la Universidad, afuera, mientras esperaba a Grace.

-Hola, bola de pelos-dije sonriendo.-

-¿Cómo te ha ido?-dijo mientras le daba otra calada a su cigarrillo.-

-Bien, tendremos a los mismos putos profesores que nos harán la vida miserable, pero bueno…¡Ah! Tenemos uno nuevo, es de Filosofía y se llama Jonathan-dije

-Me alegro - dijo mientras sonreía de nuevo y notaba que había alguien detrás de él, justo detrás.

-¿Disculpa?-dije de forma educada y amable.

-Ah, perdón, mira Lily, este es James Patrick-dijo Stu de repente, ah, claro, aquel chico había estado en mi salón todo este tiempo y no lo había notado.

-Hola-dije sonriendo tímidamente.-Yo soy Lillian.

-Hola-dijo el dibujando una gran sonrisa.- Mucho gusto.

-Al parecer Patrick está en tu clase-dijo Stu casualmente.-

-Sí, solo que ningún profesor lo obligó a presentarse –reí-

-río- me alegro que así haya sido, odio esas estupideces.

-¿De dónde vienes?-pregunte.-

-De Winchester, mis papás se mudaron este invierno.

-Oh, vaya, espero y la escuela y la ciudad te guste-dije siendo más amable de lo normal.

-sonrío-Si, ya lo creo que sí, ¿Tú también llevas viviendo toda tu vida aquí, como Stu?

-No, bueno, viví aquí una parte de mi infancia y después me fui a Surrey y ahora he regresado.

-Oh, ya veo-dijo mientras jugaba con una armónica que traía en sus manos.-Bueno, me tengo que ir, nos vemos Stu y hasta luego…Lillian-dijo repasando mi nombre en su cabeza.-

-Hasta luego-dijimos los dos al unísono y brindándole una sonrisa amable.

-¿De dónde lo conoces?-le pregunte a Stu en cuanto el chico se había ido.-

-John me lo presento, Shotton y él lo conocieron en la tienda de música, al parecer, también toca la guitarra y es su pasión.

-Oh, parece agradable-dije solo sonriendo, quién diría que aquella tarde habría conocido a dos personas que cambiarían mi vida para siempre.

James Patrick y Jonathan Roberts.

Nadie tenía previsto, lo que estaba por venir.

Ni siquiera yo.

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Hola! ¿como están? hahaha creo que ya paso mas de un mes desde que di la noticia de que no seguiría el fanfic, bueno, dígamos que vi muchas reacciones de su parte y pues realmente lo iba a dejar hasta que pues, me anime a continuarlo porque creo que puedo darle una muy buena historia a Lillian, y bueno....tengo material para inspiración, digamos que estos meses, han sido de lo mas extraños en mi vida, alguna de por aquí ya le habré dicho por que, les diré que pues se pone bueno, yo creo, la aparición de estos dos nuevos personajes, que creo que les gustará, habrán algunos cambios en los personajes por situaciones personales de fuerza mayor, pero bueno, espero que todas estén bien, me siento muy rara aquí en el mundo de los fanfics de nuevo, tiene tiempo que no abría Blogger y bueno, este capítulo, espero no les parezca una vil mierda, me tardé casi un mes en hacerlo, por la falta de inspiración/tiempo/motivación, una mierda, pero es lo mejor que puedo darles para que vean que aún sigo viva. Bueno, cuídense mucho y nos veremos, esperemos que sea pronto c:

martes, 5 de febrero de 2013

Aviso...de nuevo.

Hola, primero que nada espero y estén bien y esas cosas, el motivo de esta entrada es para darles una "explicación" del porque no he subido capítulo, bueno, las cosas están así, simplemente ya no me siento motivada y esas cosas, dos, no veo que nadie lo este leyendo y bueno, no tengo tiempo, aunque las ideas claro que las tengo y tenía/go  un gran futuro, o al menos eso creo, para esta historia, pero por motivos que ya les dije, creo que la solución es dejarlo por la paz y cancelar mi intento de historia, no estoy tratando de llamar su atención ni nada por el estilo, solo sé que no quiero irme así como así porque eso sería muy fácil de hacer, bueno, esa era la razón de la entrada.

Ah y aunque me esté "quejando" de no tener lectoras, o al menos eso creo yo, les pido por favor que si había/hay alguien por allí que lea esto por compromiso hacía mi, les ruego que no lo hagan, lo lean lo que escribo por quedar bien conmigo o simplemente no hacerme sentir mal, prefiero mil veces que nadie lea esto a que lo hagan por compromiso, y también si no les gusta lo que leen, les invito a que dejen de causarse molestias, dejen de leer esto que tanto enfado les causa, yo no le estoy apuntando en la cabeza con una pistola para que lea lo que escribo, así que saben la solución a sus disgustos, bueno, eso era todo lo que yo quería decirles, nos vemos en algún otro lugar, y gracias por la atención que le llegaron a prestar a esta historia, o un intento de ello.

miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo 17: La profunda tristeza que puede sentir un corazón


Habían pasado unos dos días después del entierro de Anna. Recuerdo que los Marsden, tratando de ser amables conmigo, me habían invitado a comer con ellos en infinidad de ocasiones y en todas, decline su invitación. No estaba con ánimos de soportar sus miradas llenas de lástima, aunque sé que lo hacían por tratar de ser amables conmigo, no podía…simplemente no podía.

Ese mismo día había tenido que ir a reinscribirme en la Universidad, algunos profesores que conocieron a mi tía, y alguno que otro compañero, me había brindado sus condolencias.

-Gracias-era lo único que podía decirles, no se me ocurría otra cosa. Ni una sola.

Me sentía sola, me sentía como si ya no tuviera a nadie en el mundo. Stuart había hecho hasta lo imposible para animarme, me había sacado a caminar, había insinuado irnos a Londres por unos días, había dicho que si quería le daría un golpe a Lennon por lo que había dicho el día del funeral de Anna, que si yo quería podíamos ir a la feria de Blackpool. Y yo, me sentía fatal rechazando cada una de sus propuestas, entendía que se preocupaba por mí…pero saliendo, bebiendo, yéndome de vacaciones, o yendo a una feria…no podía llenar el vacío que sentía dentro de aquel espacio que se supone que ocupaba mi corazón…si es que tenía uno.

Me quedaba todo el día en casa, trataba de pasar un rato viendo televisión, oyendo la radio…nada funcionaba. Ni siquiera me concentraba al leer a Austen, Shakespeare, Dickens…quién fuera. No, no podía concentrarme en sus escritos…lo más que llegaba a leer era el capítulo número dos de cualquier lectura, para después darme cuenta de que solo estaba perdiendo mi tiempo.

Todo en la casa, me recordaba a Anna, desde el jardín, su habitación, inclusive la mía.

Todo, en todos los espacios había una parte de su esencia.

Era horrible sentir, que de repente…todo el mundo se me venía encima, porque me sentía sola…muy sola. ¿Ahora qué se supone que debía de hacer? Fue uno de los momentos en donde realmente sentí que tenía que crecer, tenía que dejar de ser una niña…para intentar ser una mujer.

Aunque en realidad, era una niña espantada, buscando esconderse debajo de la falda de su madre…una falda que ya no estaba y que ya no podría encontrar.

Sentía mucho resentimiento por mi mamá…por haberme abandonado…no lo hizo cuando falleció. No, mi madre me había abandonado desde hacía ya mucho tiempo.

Si no hubiera sido por Anna, quizá, yo no hubiera estado estudiando una carrera.

Mi mamá siempre tuvo que solventar todos los gastos que yo implicaba, y en alguna ocasión, me dijo que ella solo me apoyaría hasta que yo saliera del colegio, que si quería ir más allá, yo misma debía de ver que tenía que hacer para lograrlo. Era una niña asustada.

Una niña asustada como cuando me quedaba sola bajo el cuidado de mi hermano, recuerdo que gritaba llorando porque no quería que mis padres se fueran a una de sus “fiestas” que terminaban regresando a las tres de la madrugada, recuerdo que me moría de miedo…miedo del monstruo que podía salir debajo de mi cama, del monstruo que podía venir a comerme y llevarme a un lugar feo y oscuro.

A pesar de que era una “adulta” todavía seguía siendo aquella niña…la que lloraba muy fuerte cuando comenzaban las tormentas eléctricas, porque le tenía miedo a los truenos y a los relámpagos. La que le tenía miedo a los fantasmas, a los monstruos y a los duendes.

La que tenía miedo de que la dejaran sola en el mundo, porque pensaba que no podría ser los suficientemente fuerte para sostenerse en un mundo lleno de odio y miseria.

La que tenía miedo de caerse y que no hubiera nadie para ayudarla a levantarse.

La que no podía dormir en la noche porque tenía miedo de enfrentarse sola al mundo. Muchas veces me sentí sola, triste y asustada…más de lo que alguien se pueda imaginar. Porque muy pocas veces alguien me pregunto si no estaba asustada…el dejar de ser una niña y comenzar a ser una adulta. Se supone que debía de ser responsable y capaz…pero yo no me sentía así.

Quizá era que yo me tenía muy poca estima o quizá era que conocía bien mis capacidades. No sabía que hacer…que decir o cómo actuar.

¿En verdad alguien me quería?

¿Alguien se preocupaba por mí?

Nunca me sentí realmente querida, hasta que llego Anna. Antes de ella…recuerdo que muy pocas veces sentí que realmente mi mamá me quería, nunca sentí el cariño de mi padre y tampoco el de mis hermanos, siempre sentí que yo era un estorbo para todos ellos, sentía que sin mí…todos estarían mejor. Quizá por eso ninguno se había comunicado conmigo para preguntarme como estaba, si había comenzado a estudiar o si tan siquiera, había comido aquel día. No, ninguno lo había hecho ¿Qué era lo peor? Que creo que nunca lo iban a hacer.

Tampoco sentía que les preocupaba, mi mamá solía irse durante horas…dejándome totalmente sola, con la excusa de que yo ya estaba “grande”. En esas ocasiones recuerdo que muchas cosas me pasaban por la cabeza…recuerdo que enfrentaba todos los miedos que me atormentaban, como ahora. ¿Por qué nunca me quiso? Siempre era la pregunta que tenía en el pensamiento ¿Por qué nunca fui lo suficientemente buena para ella? ¿Por qué nunca quería estar conmigo? Siempre parecía que estaba huyendo de mí, que no quería estar conmigo, que prefería estar en donde fuera, excepto conmigo.

Cuando era niña y ellos salían, muchas veces me quedaba despierta esperándolos…y solo me encontraba con un regaño por parte de mi padre y cuando era grande…recuerdo igual preocuparme por mi madre, porque no llegaba…aunque también, solo llegaba dándome regaños.

Nunca valoraron el que yo me preocupara por ellos…y siempre rechazaban todo el cariño que les daba…el cariño que yo quería recibir también. Un cariño que jamás me dieron y si lo hicieron…fue realmente muy poco.

Cuando fui creciendo se solían quejar de mi personalidad ¿Era realmente mi culpa ser así? Que vieran a la niña que siempre rechazaron, la que necesitaba un abrazo y jamás se lo dieron, la que necesitaba apoyo y comprensión y le fue negado.

Que se pusieran a pensar en todas las veces en que tuve que jugar sola, en que tuve que comprender sola, en que tuve que estar sola… en que tuve que entender todo tan rápido, porque si no lo hacía yo sola, nadie me enseñaría a hacerlo.

Cuando era niña, me gustaba enfermarme, porque recuerdo que era en la única ocasión en que realmente toda la atención que requería, los cuidados que necesitaba y lo el cariño que yo tanto anhelaba me eran otorgados. Era por lo mismo que mi cumpleaños siempre fue una fecha muy especial para mí, porque me hacía sentir un poquito especial. Solo un poco.

Recuerdo tener sueños de niña pequeña…sueños que fueron destrozados muy pronto, también recuerdo haber tenido sentimientos, sentimientos que fueron pisoteados, necesidades que fueron ignoradas, lágrimas que yo sola me tuve que secar, decisiones que nadie jamás me ayudo a tomar. Siempre estuve sola y quizá era mejor hacerme a la idea de ello.

La última persona que lo había intentado había sido Anna y ahora ya no estaba.

Con cada cosa como aquella que me pasaba, una parte de mi corazón se endurecía, un sentimiento moría.

Era una insensible, alguien que no podía sentir…porque jamás supe que era un sentimiento.

Alguien que no podía dar amor, porque tampoco sabía que era eso.

Alguien que no sabía dar, porque no sabía el significado de aquella palabra.

Alguien que no podía ser feliz, porque estaba destinada a la desdicha eterna.

Alguien que jamás sería querida, porque no podía dar amor.

Alguien llena de malos recuerdos, resentimientos, enojo y rabia con todos aquellos que alguna vez me habían hecho daño.

Alguien que trataba de parecer fuerte, cuando por dentro estaba llorando muy fuerte y sollozando en la noche para que nadie pudiera ver el dolor que tenía dentro.

Era aquella niña asustada que no sabía qué camino tomar, que no sabía cómo actuar y como enfrentarse al mundo y a la vida y que sentía que si cometía un error…la vida se le escaparía de las manos…

Una niña asustada, eso era yo.

¿Qué triste, cierto? Era un pobre niña de la cual había que tener lastima.

Pero nadie se daba cuenta de ello.

Y entonces tendría que ir caminando por las calles, llorando por dentro y desangrándome y tratando de curarme yo sola…porque no creía que nadie viniera a tratar de curarme.

Porque estaba sola.

No importaba, la niña creció y los sueños han muerto.

Mis sentimientos han muerto.

Una parte de mi corazón ha muerto.

Inclusive yo…creo que he muerto.

No lo sé.

Pero necesitaba salir de allí…necesitaba caminar, a donde fuese…solo caminar. Salí de mi casa con paso apresurado y fui a dar a un pequeño parque muy cerca de allí…encontré una banca vacía y me senté, a observar el sol, los pájaros cantando y las nubes en el cielo.

Comencé a jugar con mi cabello y a tratar de contener las lágrimas que ahora más que nunca, querían salir de mis ojos, logrando empañar mi gafas… entre toda la confusión en la que me encontraba, vi una sombra que parecía estar lejos pero estaba muy cerca.

Era Lennon sentado a la sombra de un árbol, fumando un cigarrillo y viendo hacía ningún lugar en particular. Me quede observándolo mucho tiempo, porque había algo en su mirada…había algo que me mantenía mirándolo…quizá las muy pequeñas y casi imperceptibles lágrimas que parecía estar derramando…no, debía de ser otra cosa…y entonces me descubrió viéndolo ¡Mierda! Aparte rápidamente la mirada, tratando de no que no se notará mi nerviosismo, estaba demasiado mal para alguna de las estupideces de Lennon, era algo que prefería ahorrarme y…

-¿Lily? –dijo una voy más que conocida.-

-Stuart ¿Qué haces aquí?-dije tratando de disimular que sentir su mano en mi hombro me había asustado y mucho.-

-Iba de camino a tu casa…¿Qué haces aquí?-pregunto inspeccionando curiosamente todo el parque.-

-Nada, nada…solo vine a tomar algo de aire fresco-dije tratando de dibujar una sonrisa.-Pero creo que ya fue suficientemente ¿Vamos a mi casa? –dije y el asintió con una media sonrisa dibujada en su rostro. En cuanto me puse en marcha a mi casa, trate de ver si Lennon seguía allí…muy tarde.

Se había ido.

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¡Hola! haha esta vez regresé mas rápido, primeramente ¡Feliz día mundial de The Beatles! un día hecho para celebrar la beatlemanía pero eso se hace siempre ¿No? bueno, espero y les haya gustado el capítulo x) haha y pues me salió muy dramático {denle las gracias a Pink Floyd y a su canción 'Mother'} y si alguna vez se preguntan porque hay tanto dramatismo es porque quiero que conozcan bien los sentimientos de Lily, habrá gente a la que no le guste, pero a mi me gusta llegar a una gran profundidad con los personajes...bueno, en el capítulo anterior solo 4 personas me comentaron... creo que ya se hartaron de esto ¿No? bueno pues...ni modo ¿Que puedo hacerle? Mary, muchas gracias por haberme dado la idea de la parte final del capítulo c: y Debbie, gracias por tus 5 comentarios del capítulo anterior haha! estás bien loca(?) Y bueno a todas las que todavía lean esto, les mando un saludo y un abrazote {ojo, que yo nunca doy abrazos, eh? x)} bueno, la próxima semana ya entro a clases! :c espero que no me jodan tanto para seguir actualizando seguido :D Nos vemos! 

miércoles, 9 de enero de 2013

Capítulo 16: Ya no estás



Eran las tres de la madrugada, aun sentía las lágrimas, cayendo sin para, por mis mejillas. Había perdido la noción del tiempo…no sé en qué momento Stuart se había marchado. No me acordaba de nada y realmente no quería hacerlo… ¿Para qué?

Estaba tan mal, que me quede dormida en el sofá de la sala…porque ni siquiera tenía las fuerzas suficientes como para subir las escaleras y toparme con la habitación de Anna…su olor, su esencia…todo estaba allí.

Cerré mis ojos, esperando que todo fuera una pesadilla…pero bien sabía que no era así. Los cerré y sentí como de nuevo, las lágrimas salían sin esfuerzo alguno y no sé cómo ni en qué momento…me quede dormida.

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-Lily…-comenzó a decir una voz.-

-¿Si?-dije mientras tallaba mis ojos-

-Despierta…es hora de enterrar a Anna.- dijo la señora Marsden.-

-Oh-dije entrecortadamente- ¿Tan rápido?-fue lo único que se me ocurrió decir-

-Bueno…son las diez de la mañana, rápido no creo que sea la palabra correcta, ¿Puedes apresurarte?-dijo sin perder el tono amable, y aunque no lo hubiera tenido ¿Por qué habría de decirle algo? Si ella era la que se había hecho cargo de todas las cosas que implicaba el funeral de Anna.

Subí hacía mi habitación y me puse la clásica ropa negra…la primera que encontré. Me vestí de una forma en que mis manos solo parecían moverse sin saber lo que realmente estaban haciendo, sin que mi cerebro les mandará las señales…porque mi mente aún estaba ocupada tratando de analizar el hecho de que mi tía ya no estaría más conmigo…y que estaba sola, de nuevo, mas sola que nunca.

-Estoy lista-dije bajando rápidamente y entonces nos encaminamos al cementerio de Liverpool, en el auto de los Marsden.

Michael estaba manejando, Josephine estaba a su lado y Grace y yo estábamos en la parte trasera.

En el trayecto solo sentí la insistente mirada de Grace…por momentos me miraba, después yo volteaba a verla y ella volteaba a ver hacía otro lado…en algún momento me llego a desesperar, si yo hubiera estado bien y fuera la Lillian de siempre, le hubiera dicho que se dejara de tonterías y me dijera que mierda era lo que quería, pero en esos momentos solo quería dormir…y hasta el hablar sentía que era un esfuerzo demasiado fuerte para mí.

También sentía las miradas de sus padres sobre mí…susurraban sin parar…ni siquiera tenía el ánimo suficiente como para prestarles atención.

Me acurruque en una esquina del auto y me quede apoyada sobre la ventana, viendo pasar muchos rostros y muchas casas, me sentía fuera de mi misma y no sabía que hacer o que decir, esto era peor que cuando mi madre había fallecido, porque allí tan siquiera tenía a Cristal conmigo…aquí no tenía a nadie…bueno, tenía a Stu, pero ¿Por qué el tenía que cargar con todos mis problemas? No era la responsabilidad de nadie, solamente mía, eran mis problemas, mis sentimientos y yo tenía que ver la manera de solucionarlos y de enfrentarlos, porque nadie más lo haría por mí.

-Hemos llegado- dijo Michael Marsden y enseguida los cuatro bajamos del auto, para mi sorpresa –bueno, no tanta- se encontraba medio Liverpool, todos vestidos de negros, el clérigo, muchas, muchas, muchas flores.

-Son rosas blancas-susurré-

-Sus favoritas-dijo Josephine. En efecto, las rosas blancas eran las favoritas de mi tía, tenía muchas en el jardín, ahora ¿Quién cuidaría esas rosas? ¿Qué pasaría con su casa? ¿Qué pasaría con todo el amor que les había dado mientras las plantaba? Se irían a la mierda.

-Buenos días, hermanos…-y entonces comenzó el padre a dar la misa luctuosa, sí, creo que así se le llama. ¿Qué tanto dijo? No tengo la más mínima idea, solo recuerdo ver muchas rostros, algunos con lágrimas, algunos con gestos de angustia…otros tantos con rostros inexpresivos. A todos nos dolía su perdida…pero a quién más le dolía, era a mí.

-Lily-dijo Stuart detrás de mí y solo puso su mano en mi hombro y yo se la estreche fuertemente y no dije nada, no hice nada y el tampoco.

-Lo lamento mucho, Lillian-dijo la señora Harrison- Todos queríamos mucho a Anna.

-Gracias, Señora, sí, todos la queríamos –dije. Y así, escuche como más de esos “Lo lamento mucho, Lillian” fue demasiado desesperante.

-Creo que es hora de irnos-dijeron los señores Marsden-¿Quieres que te llevemos, Lily?

-Yo la llevaré a su casa, no se preocupen-dijo Stuart dándoles una sonrisa cálida.-

-Si necesitas cualquier cosa, y me refiero a cualquier cosa puedes contar con nosotros-dijo la señora Josephine con una expresión muy amable.-

-Muchas gracias, Señora Marsden, es demasiado lo que usted ha hecho ya, organizar el funeral y el entierro de mi tía, gracias, en verdad-dije

-Anna era como mi hermana…cualquier cosa, solo házmela saber-dijo dándome una pequeña palmada en el hombro y yéndose junto con Michael y Grace…

-¿Estas mejor?-dijo Stu con una mirada seria.-

-Solo quiero que sepas que lo lamento mucho y que también cuentas conmigo para todo-dijo Grace regresando varios pasos atrás para decirme aquello, que me dejo sorprendida.-

-Gracias Grace, lo tendré en cuenta-dije dándole una sonrisa ligera.-

-No tienes porqué agradecer-dijo mientras me devolvía la ligera sonrisa.-

-¿Estas mejor?-pregunto Stuart de nuevo.-

-Mi tía Anna, quizá la única persona que realmente me ha querido en toda la vida…acaba de ser enterrada…estoy perfectamente, Stu-dije con ironía cruel, muy cruel ¿Cómo sé que era algo cruel? Porque pude ver como Stu caminaba a mi lado, no decía nada y veía sus zapatos como las cosas más interesantes de este mundo.-Joder, lo lamento…en verdad, perdón.

-No te preocupes, yo nunca he perdido a nadie, y no entiendo tu dolor, fue una pregunta estúpida-dijo mientras me veía fijamente-

-Perdóname, Stu, en verdad…todo esto y el hecho de que a veces digo puras y tremendas estupideces, no son una buena combinación.

-¿Te has podido despedir bien de ella?-pregunto alzando una ceja. Tenía razón…realmente no había podido decirle muchas cosas, porque no sabía que decirle y había demasiada gente a mi alrededor.

-No, no lo eh hecho-dije deteniendo mis pasos secamente y regresando hacía su tumba.

Me paré justo enfrente de ella, había sido enterrada al lado de mi tío Ed, como a ella le hubiera gustado. Se podía leer en finas letras Edward Miller (1913 – 1943) Amado esposo junto con la otra inscripción, la que se acababa de hacer Anna Murray Miller (1920 – 1959) Amada esposa y amiga. La lapida se encontraba rodeada de rosas blancas, recién cortadas, hermosas.


-Tía…-comencé a decir- No sé qué decirte, no encuentro las palabras correctas para decirte todo lo que siento por ti. Muchas gracias, por todo…te estaré siempre muy agradecida, por haber creído en mí, por sentirte orgullosa de mí, porque fui lo suficientemente buena para que me tuvieras cariño, para que me consideraras parte de tu familia y porque hiciste lo que mucha gente no ha hecho: me quisiste. Y jamás, te prometo que jamás, lo voy a olvidar y te prometo, te prometo con todo el corazón que voy a tratar de ser una mujer lo suficientemente buena para ser reconocida como una digna sobrina tuya, gracias, Tía, infinitamente…gracias. Por todo…por todo –dije y entonces sentí que las lágrimas volvían a invadir mis ojos.

-¿Estas lista?-dijo Stu detrás de mí, quizá había escuchado todo.

-Sí, estoy lista-dije mirándolo firmemente.-

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-¿Tú crees que algún día me deje de doler?-dije mientras le daba un sorbo a mi té, estábamos en la sala de mi casa, bueno, la casa de Anna.-

-Claro, Lily, algún día, tu dolor va a ser muy, muy, pequeño-dijo mientras me estrechaba la mano.-

-Gracias, Stuart-dije viéndolo con una media sonrisa.-

-Sabes que no tienes porqué agradecerme, Lily, para eso estoy a tu lado ¿No? Para apoyarte.

-Gracias-dije de nuevo.- Ahora no sé qué voy a hacer.

-¿A qué te refieres? –Preguntó mientras también le daba un sorbo a su té-

-Bueno, ya no sé a dónde me iré a vivir-comencé a decir-No tengo dinero, lo cual es peor.

-¿Pero de que hablas? ¿La casa no es tuya?-comenzó a decir.-

-No lo creo, no sé si Anna hizo un testamento y si no fue así, la casa le pertenece al gobierno británico-dije-

-Anna jamás fue una tonta, no creo que haya hecho eso…¿no te dijo nada sobre un testamento?

-Joder, Stu, si me hubiera dicho algo así, no creo que yo lo hubiera olvidado.

-Vamos, Lily, piensa…-comenzó a decir.-

-Ya te dije que n…-la “discusión” que tenía con Stu, se vio interrumpida por el timbre de la puerta.- Iré a ver quién me trae sus condolencias –dije tratando de sonar graciosa, pero soné como una pobre amargada.-

-¿Lillian Arden?-me pregunto un señor regordete, de avanzada edad, con un traje muy elegante, corbata de buen gusto, cabello con varias canas y unos lentes muy graciosos.-

-¿Quién pregunta?-dije mientras examinaba al personaje minuciosamente.-

-Soy el abogado Norman Johnson, mucho gusto –dijo mientras tendía su mano y yo se la estreche.-

-Mucho gusto –dije igualmente- Sí, Soy Lillian Arden ¿Qué desea?

-Primero que nada, lamento la pérdida de su tía, era una gran mujer – comenzó a decir- Vengo a tratar asuntos legales, que le conciernen.

-Oh, bueno…-comencé a decir un poco dudosa- Pase, por favor.

-Gracias-dijo mientras pasaba y le daba una sonrisa amable a Stuart.- Mire, Señorita Arden, su tía dejo un testamento –quizá Stu, tenía voz de profeta- ¿Usted sabía de eso? –negué con la cabeza- Su tía debió de decirle que ella tenía el original de aquel papel tan importante –entonces comencé a recordar…recuerdo que me dijo “Lily, en el segundo cajón del tocador…recuerda que allí hay cosas que podrán ayudarte ¿Bien?”

-Quizá…creo saber en dónde está ese documento.-dije

-Bien, la señora Miller la nombró dueña de todo. –Muy bien, tenía que estar jodiéndome.-

-¿Ah?-pregunte alzando una ceja.-

-La Señora Miller tenía la posesión de esta casa y dos cuentas en el banco. Usted es dueña de absolutamente todo.

-¿Me está jodiendo?-dije de repente. -Ni siquiera sabía que Anna tuviera cuentas en el banco.

-¿De qué cree usted que vivían, entonces?-dijo mientras soltaba una risita por lo bajo.- Su tía tiene una cuenta que creo que era el ahorro de toda la vida de ella y su esposo, es una generosa cantidad y la otra cuenta, es la cuenta del estado, le pasaban una pensión mensualmente, era una indemnización por haber perdido a su esposo en la guerra y bueno, esta casa está totalmente pagada, todo es suyo, señorita.

-¿Esta seguro?-dije asombrada…no podía creerlo.-

-¿Usted es Lillian Georgina Arden Murray, cierto? –Asentí – entonces no hay error alguno. En el momento en que su tía falleció, todo quedo bajo su disposición y demanda, como usted es ya mayor de edad, entonces no hay ningún problema. Todo en esta casa, es absolutamente de su propiedad – decía el simpático abogado.-

-Muchas gracias, Señor Johnson, muchas gracias –dije mientras le estrechaba la mano efusivamente. No es que fuera una persona que buscara lo material, el que mi tía me hubiera dejado todo Liverpool, inclusive, no hubiera podido llenar el vacío que ella había dejado, pero tenía que reconocerlo, me quitaba un gran peso de encima el saber que aún podría vivir y estudiar allí. Gracias, Tía, Gracias.

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-¿Entonces eres rica?-dijo Stu mientras me acompañaba a la habitación de Anna a buscar el documento, que, efectivamente, allí se encontraba.

-No, solo mi tía me dejo los frutos de su esfuerzo-dije – Ya ni mi madre.

-Ella te dejo una parte de la casa…-comenzó a decir.-

-Sí, Stu, tienes razón…pero sabes que esa “parte” Sebastian la estaba peleando como perro detrás de un hueso-dije comenzando a enfadarme tras recordar su molesta llamada.-

-¿Y ahora, que harás? –pregunto.-

-No lo sé…-dije sentándome en la cama que alguna vez fue de mi tía.- ¿Alguna idea?

-No lo sé- y se encogió de hombros, se sentó a mi lado.- Pero lo descubriremos juntos. Te lo prometo-dijo mientras ponía su brazo alrededor de mis hombros y yo me refugiaba en su pecho, tratando de no llorar.

Oh, Anna.

Como desearía que estuvieras aquí.

Ayudándome con tus consejos.

Guiándome con tu luz.

Pero ya no estás.

Ya no.

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Holi Holus(?) <- Aye si ves eso, va en tu honor XD con tu saludo peculiar, bueno, ¿que les digo? HE VUELTO y saben ustedes que me extrañaron, les vuelvo a pedir perdón, nada salía de mi cabeza...no sé cómo quedo el capítulo, espero que les guste, sé que muchas lo dicen pero esta vez lo siento de verdad, ojalá y les guste porque es lo máximo que pudo dar mi cabeza. Cómo la mayoría de ustedes me tiene en el Facebook y/o Twitter, creo que notaron que me desaparecí unas semanas, fue tratando de buscar mi centro en varias cuestiones, lo bueno fue que realmente me llegaron muchas ideas para esta historia, y creo...que traigo algo bueno entre manos. Bueno, FELIZ AÑO! espero y se la hayan pasado bonito, que el 2012 sea una mierda comparado a lo maravilloso que será este 2013, haha este capítulo sí que es el primero en mucho tiempo y el primero del año, por estás épocas comencé a escribir mi primer fic, ya hace un año...bueno niñas feas :3 nahh están bonitas por ser mis lectoras(?) haha cuídense mucho y nos estamos viendo. 

Ya mero viene mi cumpleaños ¿que me van a regalar? XD es en Febrero...tienen tiempo para ahorrar y comprármelo hahaha no es cierto xD

Ahhh! espero y les guste como quedo la "remodelación" del blog :D

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Ya sé que en la mayoría de los países AUN NO es navidad, pero yo no estaré a la mera hora así que esto va para todas y cada una de ustedes, un beso y un abrazo hermosas! muchísimas gracias por leer esta cosa que escribo, por haber leído la otra y por aguantar el hecho de que he estado ausente y bueno, no sé cuando regresaré NO HE TENIDO nada de inspiración, así que si me quieren dar un regalo de navidad(?) pídanle al niño dios, a Santa Claus o no sé, a Zeus XD que me mande un poquito de inspiración para darles un buen capítulo pronto! ¡Pasenla muy bien! diviertanse mucho, bailen mucho(?) coman mucho, beban mucho, y SI TOMAN, NO MANEJEN XD hahaha y que su beatle favorito este debajo de su arbolito mañana(?) Excepto George, saben que George es MÍO :DD haha las quiero mucho a todas, y bueno un beso y un abrazo.

 -Citlali ~

miércoles, 12 de diciembre de 2012

He regresado de la muerte...

Holaaaaaaaaa! HE VUELTOOOOO! :D hahaha he teminado la puta escuela y ya me dedicaré a escribir :3 me he puesto al corriente con todos sus fics y ya está semana debe de haber un nuevo capítulo, gracias por la espera y por sus buenos deseos, pasé todas mis materias y termine muy bien el semestre (:

-Citlali

jueves, 15 de noviembre de 2012

Aviso.

Hola, bueno por lo que están leyendo en el título creo que ya saben que viene. Les tengo que informar, porque siento que es mi deber, que no podré estar con ustedes durante un tiempo indefinido, no, no me voy a morir xD bueno espero...creo que todas saben que estoy en mi último año de preparatoria, antes de irme a La Universidad, estoy pasando por un caos total, me están llenando de trabajos y tenemos uno final, que es de Historia del Arte que me trae super corta, porque es demasiada información, justamente mañana tengo examen con esa profesora, deséenme suerte, que el arte babilonio, persa y egipcio no es nada fácil, les decía...mi "agenda" está muy saturada y creánme que con mucho trabajo me queda tiempo para respirar, así que no he escrito NADA. No tengo nada y tampoco tengo nada en la cabeza ahora, quiero terminar bien la escuela y probablemente, seguiré publicando para principios de Diciembre o quizá un poquito más, no quiero decir que cancelaré la historia, solo que estaré ausente por cuestiones de la escuela, si en dado caso tengo un capítulo en algún momento, lo subiré. También dispénsenme si no comento sus fics o no los estoy leyendo, me estoy atrasando mucho pero es lo que la escuela requiere para poder salir bien de esa morgue, haha espero poder verlas pronto, que el 29 de Noviembre, debo de estar libre ya de compromisos. Cuídense y espero verlas muy pronto, ah y también deséenme suerte n_n

-Citlali.